Huevos Meos | El Rincón de Zalacaín
El nombre era muy pretencioso y casi un provocador elemento para quienes a últimas fechas se han aficionado a la literatura
Jesús Manuel Hernández / El Sol de Puebla
El nombre era muy pretencioso y casi un provocador elemento para quienes a últimas fechas se han aficionado a la literatura donde los dragones son protagonistas.
Ciertamente son negros, su interior también, y el colorido de la yema, entre verde jade y destellos negruzcos. Pero lo más atractivo, y para algunos hasta peligroso, es comerlos.
Los milenarios para algunos y centenarios para otros, huevos negros, realmente son huevos de gallina o de pato tratados en un método ancestral por varias semanas para conseguir su color.
Años antes Zalacaín había sido orientado en el tema. Un conocido gastrónomo español le había instruido sobre el tema basado en un texto aparecido a principios del siglo XX bajo el rubro de “Receta de los huevos Meo”, nombre dado a estos huevos fermentados.
Y decía: “el entremés favorito de los meos es el huevo fermentado. La receta de este manjar especial, copiada y traducida textualmente de un viejo manuscrito chino, es así.
“Quemarás, en honor de tus antepasados, un trozo cuadrado de papel rojo.
Estos huevos han estado rodeados de misterio sobre su origen y por supuesto aparecen las leyendas.
Una de ellas ubica a un agricultor sorprendido al descubrir con huevos de pato dentro de un charco de agua fangosa; la curiosidad lo llevó a abrirlo y ver su contenido, los probó y quedó maravillado por el sabor, con lo cual empezó a buscar la forma de replicarlos.
La leyenda señala la necesidad de someter los huevos frescos a fermentar dentro de una mezcla de arcilla con cal, cáscara de arroz, sal y té negro. Se guardan en la oscuridad de los graneros por varias semanas, incluso meses.
Años después Zalacaín los volvería a probar en una recepción de la embajada China en Madrid al lado del escultor Santiago de Santiago a quien le había invitado a exponer su obra.
Los huevos negros, o meos, llegaron con una guarnición sorprendente, fueron acompañados de jengibre encurtido y una especie de chile, chino por supuesto, picado y dentro de una salsa.
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