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Si alguna vez has escuchado hablar de los Prismas Basálticos, o has visto alguna fotografía de este impresionante fenómeno geológico, seguramente piensas que para llegar a admirarlos deberás recorrer grandes distancias a pie, entre rocas y agua. La verdad es que actualmente esta maravilla natural, formada hace miles de años y descubierta en 1803 por el Barón Alexander Von Humboldt, cuenta con la infraestructura necesaria para poder visitarla sin tener que realizar un gran esfuerzo.
Los Prismas Basálticos son columnas geométricas de basalto que decoran las paredes de la impresionante barranca de Santa María Regla, que se ven bañadas por las cuatro cascadas que alimenta la presa de San Antonio Regla; son el resultado del enfriamiento lento de coladas de lava hace unos 2.5 millones de años, en el Gelasiano (Pleistoceno temprano), miden aproximadamente 40 metros de altura y 80 centímetros de diámetro.
Se ubican en el pueblo mágico de Huasca de Ocampo, en Hidalgo, el primero en recibir este nombramiento por su gente, sus calles empedradas, su cultura, por la conservación de sus tradiciones, por sus haciendas y artesanías; está a 38 km. al noroeste de la ciudad de Pachuca por la carretera federal número 105, a escasas dos horas y media en automóvil desde la ciudad de Puebla, por el Arco Norte.
A medida que te acercas al lugar te das cuenta de que ha rendido frutos el nombramiento de Huasca como Pueblo Mágico, pues en la carretera encuentras gran cantidad de cabañas para hospedarte, por lo cual el encontrar un lugar donde pasar la noche no debería representar mayor problema, aunque lo más recomendable siempre es reservar con anticipación para evitar cualquier contratiempo.
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Son considerados una de las trece maravillas naturales del país, se encuentran dentro de un centro vacacional aledaño a la hacienda de Santa María Regla, cuenta con estacionamiento, áreas verdes, asadores, baños, juegos infantiles, canchas deportivas, albercas, regaderas, puente colgante, tirolesa, miradores y andadores, por lo que es ideal para pasar un día de campo con la familia o para un agradable fin de semana.
El costo de entrada —$75 por persona— te da derecho a acampar en el parque, de modo que si lo deseas puedes llevar tu casa de campaña, asador, tu propia comida y todo lo necesario para pasar una tranquila noche ahí, bajo el espectacular firmamento estrellado, y con la facilidad de que si quieres salir a conocer los lugares cercanos, como el pueblo de Huasca o la ex hacienda de San Miguel Regla, te ponen un sello para poder ingresar nuevamente sin costo (pero debes regresar antes de las 7 de la noche, hora en que se cierra el acceso).
O bien puedes reservar alguna de las cabañas para 2, 4 u 8 personas con que cuentan dentro de sus instalaciones. También cuentan con tiendas de artesanías y de comida típica y bebidas donde podrás comer unas quesadillas o un plato huasteco típico de Hidalgo —con enchiladas, chorizo y frijoles, acompañados con la carne que más te guste: pollo, arrachera, bistec o costilla— y beber un rico pulque.
Se puede observar desde el parque de los Prismas Basálticos, fue la residencia de Pedro Romero de Terreros, quien la denominó así en honor a la virgen de dicha devoción que se venera en Chipiona, provincia de Cádiz, España, de donde él provenía. Fue la primera hacienda de beneficio de plata que existió en la región; aún se conservan parte de sus patios y una magnífica capilla con fachada de estilo barroco sobrio, funciona como hotel rústico de estilo colonial con 35 habitaciones, jardín con capacidad hasta para 600 personas, presa artificial y salones de eventos. En las noches se ofrecen recorridos sin lámpara por los 10 túneles, la capilla y los salones del lugar con el objetivo de explorar juntos los rincones históricos del mundo de la minería.
A veinte minutos de los Prismas Basálticos se encuentra San Miguel Regla, lugar en el que puedes visitar —pagando una módica cantidad—la hermosa ex hacienda del Siglo XVII que también perteneció a don Pedro Romero de Terreros, famoso por ser el hombre más rico del mundo en esa época, quien decidió también fundar el Monte de Piedad.
La ex hacienda hoy en día es un exclusivo hotel rodeado de la atmósfera campestre del valle de Huasca; cuenta con más de 100 habitaciones y cabañas con un costo aproximado de entre mil y mil quinientos pesos por persona (incluyen los tres alimentos); en su interior tiene dos lagos naturales, que se crearon al inundar parte de la vieja construcción.
El parque ecoturístico Bosque de las truchas de San Miguel Regla es aledaño a la ex hacienda del mismo nombre, ahí puedes practicar actividades como: paseo en lancha con tu familia o pareja, montar cuatrimotos a través de las rutas que están planeadas y uno de los principales atractivos turísticos de este lugar es la tranquilidad y los hermosos paisajes que lo rodean.
Cuenta con albercas, tobogán, pesca deportiva, tiendas de artesanías y comida típica, área de asadores, granja de truchas, caballos, juegos infantiles, área de acampar, grandes extensiones de tierra, capillas, hermosos jardines, hotel-restaurante y una muy buena atención por parte de su staff.
La población de Huasca de Ocampo, con calles angostas y empedradas, gira en torno a una atmósfera rodeada de criaturas mágicas, figuras que predominan en sus puestos de artesanías, porque según dicen por ahí se aparecen duendes. Cuando llegas a la plaza principal, te encuentras con varios personajes disfrazados de hadas y otros seres que se te acercan para ofrecerte un lugar en sus “Noches de leyendas”, recorridos nocturnos por las calles del pueblo o bien por el bosque mágico del “Heno” y el sendero de los duendes.
En el camino un monje relata, con música en vivo, las leyendas más representativas del pueblo, verás a la Llorona, algunas brujas y hasta al mismísimo conde don Pedro Romero de Terreros; el paseo finaliza con una fogata y un ritual para la quema de pecados, incluye una bebida de cortesía, pan de la región y bombones. El costo es de aproximadamente 80 pesos.
Además de hadas y duendes, en Huasca de Ocampo y otros lugares de Hidalgo a cada paso te encontrarás con los famosos pastes (palabra que proviene de "pasti" y en inglés "pastry") alimento introducido a Hidalgo por los mineros británicos. Son similares a las empanadas, pero mientras la masa de éstas es ligera y escamosa, la de los pastes presenta una capa firme, su relleno es principalmente de papas con carne. ¡No puedes dejar de probarlos!
La existencia de los duendes en Huasca ha sido un tema ancestral. En sus bosques cubiertos de heno, existen innumerables historias sobre la presencia de los duendes; el Museo se encuentra en el Bosque de los Duendes (Barranca Honda, en el kilómetro 2.5 de la carretera Huasca-Tulancingo). Su fundadora, Cristina Cortés de Herwing, lo inició luego de escuchar decenas de historias sobre estos seres como habitante de Huasca, pero también porque en su rancho encontraba innumerables e inexplicables trenzas, complicadas y hermosas, en las crines y colas de sus caballos.
Ella misma está convencida de su existencia y hasta ha escrito un libro llamado “Duendes… con las Crines en la Mano”. En este documenta su propia experiencia con estos seres, que son de energía, como nosotros, pero que viven en otra dimensión y solo se aparecen de vez en cuando en la nuestra, siempre con una actitud lúdica, jugando con los cabellos de los caballos por ejemplo; haciendo columpios con ellos.