||Por Miguel Ángel Contreras Pérez Twitter: @Mikeditorial||
Aunque las instrucciones del estudio fílmico fueron realizar la película ¨La guerra de los mundos”, Orson Welles se aferró a llevar a cabo la cinta que marcaría su existencia, misma que lo hizo ganador al Oscar por mejor guión original.
P.D. Si tú, amable lector, tienes ganas de comer tacos, date como magnate (o como Kane).
Reportera, editora web con más de 10 años de experiencia y aprendiz de editora de Audiencias. Mamá pollo, amante de la naturaleza, reciclo lo que puedo y soy Escorpio.
El próximo 29 de abril a las 11:30 horas, en el Salón Barroco del Edificio Carolino, se realizará la Cátedra Matilde Montoya; estarán las científicas Annie Pardo Cemo y Rosaura Ruiz Gutiérrez
La costa este de los Estados Unidos de Norteamérica se cimbró la noche del domingo 30 de octubre de 1938, en vísperas de halloween, ante la narración radiofónica de una invasión extraterrestre de... marcianos. En una época en que los vecinos del norte recién vivían la gran depresión y con la ingenuidad propia de principios del siglo XX, un joven director de teatro desarrolló un estilo narrativo capaz de impactar a los radioescuchas, con una adaptación de ¨La guerra de los mundos”, su nombre: Orson Welles.
Luego de la crisis nerviosa que generara en complicidad con la interpretación de su grupo de teatro a través de la transmisión de la cadena CBS, y del reclamo de la sociedad que se sintió ofendida —en la actualidad Trump lo procesaría por actos terroristas—,Welles despertó el interés de los estudios de cine RKO en Hollywood, quienes depositaron su confianza y fondos para la filmación de la novela del inglés H. G. Wells. El también virtuoso actor aprovechó la oportunidad de oro, solo que, sus intenciones no eran precisamente cumplir el deseo de sus contratantes.
Welles, ansioso por causar efectos fuertes a su paso, optó por un proyecto original, algo más cercano a la realidad, en un país que se estrenaba en los efectos sociales, económicos y políticos de una guerra mundial, donde los comunistas eran mal vistos y se les llamaba “rojos”, en una nación que tenía a un poderoso empresario dueño de diversos medios de comunicación como periódicos y radiodifusoras, que manejaba con fluidez las relaciones públicas, incluso con bandos contrarios a la ideología capitalista nativa: William Randolph Hearst.
Aquí es donde la puerca torció el rabo, ya que precisamente el argumento del proyecto dejaba ver un gran parecido del personaje principal con el empresario antes mencionado, lo cual no daba tranquilidad a los directivos de RKO, sí podrían tener una guerra en puerta, pero no con marcianos, más bien con el influyente magnate. Welles ya era reconocido por su terquedad disfrazada de perseverancia y su personalidad desafiante. En sí, la premisa de la historia exhibe pecados y vacíos, intereses políticos, derroche, problemas con el amor y falta de sensibilidad del honorable ciudadano Charles Foster Kane.
elopez@elsoldepuebla.com.mx
No hay que perder de vista la versatilidad de Welles, porque tan importante fue su concentración para desarrollar la novedosa estructura narrativa del filme, como la energía invertida en los pleitos que se fletó con los estudios, no solo con RKO, sino con la demás comunidad de Hollywood, pues cuando el millonario Hearst fue informado del perfil de Kane, éste se irritó tanto que amenazó y chantajeó incluso a los estudios Disney con sacarles sus trapitos al sol con tal de motivarlos a detener la producción de la mentada película.
Y lo de versátil en Welles aplica ya que produce, escribe, dirige y actúa como personaje principal en esta película, hay pocos de su clase, como Charles Chaplin o Woody Allen, por dar un par de ejemplos. A pesar de cada obstáculo, el empecinado jovenzuelo de 24 años de edad continuó con su labor de cineasta (como cuando eres Alfonso Cuarón grabando en tu propio país y llegan los gorilas de Ricardo Monreal y le dan una paliza a tu equipo de producción, te enojas y todo, pero cambias de locación y sigues grabando).
Con toda la presión encima, la tensión al interior del equipo de “Ciudadano Kane” no se hizo esperar, hay una anécdota específica que nos da la idea de la amplia visión e intensidad de Welles para hacer las cosas, grabando una escena en la oficina del protagonista en un periódico, como director le pide al encargado de fotografía que haga una toma en contrapicada, o sea, desde abajo hacia arriba, para que los dos personajes se vean imponentes de cuerpo completo y de fondo el techo del lugar (cosa que no era común), el camarógrafo le dice que no se puede, el novel director monta en cólera, va hacia un lado de la oficina y regresa con un hacha, imagínese usted, amable lector, los presentes asustados, Welles comienza a romper el piso de madera, hace un hoyo, da un salto al interior, pide que le den la cámara y pregunta algo así como: ¿ya se puede hacer la toma que estoy pidiendo?
Al final, el boicot del magnate Hearst valió para puro camote poblano, en su camino se cruzó un problema financiero que robó su atención completamente, el estreno fue el 1 de mayo de 1941 en Nueva York sin pasar a mayores, la comunidad hollywoodense se portó como todo un jarrito de Amozoc con Welles por haberlos puesto en tremendo predicamento, aunque sí reconocieron que la obra revolucionó la forma de hacer cine. Nominada por la Academia en 1942 en nueve categorías, como mejor película, director, actor principal, dirección artística, fotografía, banda sonora, sonido, montaje y mejor guión original, llevándose este último.
La recomendación en este paraje cinéfilo con aroma a estatuilla dorada, es que destines dos horas para ver esta película, no te arrepentirás, vale cada minuto de la historia dentro y fuera de ella. ¿Cómo sabré si la viste? Porque entenderás el significado de la palabra “Rosebud”.