Localviernes, 7 de abril de 2017
Kooper, el perro que una aerolínea perdió en Puebla
Su dueña pide ayuda para localizarlo
Carolina Vega
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Kooper, un perro pequeño de color negro, permaneció extraviado casi 24 horas en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Hermanos Serdán, desde que el pasado jueves la puerta de la jaula en la que viajaba desde Tijuana, custodiada por la aerolínea Volaris, se abrió.
En menos de un lustro Kooper ha vuelto a nacer dos veces. Hace tres años, cuando Hana Koo Ruiz le rescató de una vida de maltratos continuos, que le dejó como secuela la pérdida de un ojo, y ayer, cuando por fin apareció en el municipio de Huejotzingo, consiguiendo sobrevivir por su cuenta una noche y casi un día entero. El can embarcó el pasado jueves en el vuelo Y4-460 operado por Volaris, para viajar junto a sus dueños desde Tijuana a Puebla y participar así en una celebración familiar. Según relató la propia Hana, la aerolínea no permitió que el animal anduviera en cabina, como suele hacer siempre gracias a su pequeño tamaño, sino que exigió que fuera introducido en una jaula y transportado en el compartimiento de carga. “Mi mamá advirtió que Kooper, al ser rescatado, es muy nervioso, no confía en mucha gente, por eso tiene que ir siempre acompañado por nosotros. Dijeron que si no, no podía subir al avión”, explicó la joven en entrevista vía telefónica con El Sol de Puebla.
A las 21:30 horas del jueves, ya de noche, el avión aterrizó en el Aeropuerto Internacional Hermanos Serdán. Fue entonces cuando personal de la aerolínea comunicó a sus dueños que, una vez en territorio poblano, el perro había abierto la jaula y se había escapado. Desde entonces Hana y su familia, apoyados por Volaris, buscaron a Kooper sin descanso por los alrededores del aeropuerto. La última vez que el perro fue visto corría asustado hacia la salida de la terminal. En redes sociales emprendieron una intensa campaña con la etiqueta #VolarisRegresaAKooper. “Es rescatado y desconfía, está muy apegado a nosotros, a mi mamá y a mi abuela”, recordó la joven. Poco antes de las 20:00 horas de ayer Kooper fue por fin encontrado. Sin un solo rasguño pero algo cansado, fue localizado en la zona del aeropuerto. “¡Hola bebé! ¡Mi campeón!”, le recibieron con gritos de entusiasmo su familia.
Kooper es negro, con manchas color café en la trompa, pecho, patas y cuello. No es talla mini, pero sí pequeño. Suele llevar un collar naranja y una placa con su nombre. Cuando era cachorro perdió su ojo después de una brutal paliza. Desde entonces es un poco desconfiado con los humanos que no conoce.


