Lluvia deja bajo el lodo a Teotlalco
Tras el desastre llega la primera ayuda
Redacción
Por Urbano Tlaseca Ibarra/Colaborador
El mismo sacerdote, José Gerardo Pérez Alfaro, auxilia a maestros y padres de familia de la Escuela Telesecundaria “Emiliano Zapata” 21DTV0240H a realizar el lavado parcial del mobiliario y desazolve de aulas. Las labores se prolongan por horas hasta que cae el día.
VIERNES 1 DE SEPTIEMBRE
Apenas pasada el alba, una brigada de Protección Civil del estado de Puebla recorre el pueblo y entrega casa por casa cobijas y zarapes para ayudar a los damnificados. Uno a uno, avanzan por la zona afectada.
Es la primera vez en que llega ayuda a San Miguel, a pesar de que en otras ocasiones ya habían ocurrido desastres menores.
En forma sorprendente, se colocan puestos de ayuda conformados por los equipos enviados por las diferentes áreas de gobernación y comienza la entrega de ropa proveniente de los centros de acopio que se convierte en un soplo de esperanza.
Asimismo, exhortan a padres de familia de la telesecundaria, maestros y a todo aquel que se encuentra en el lado poblano realizando tareas de limpieza junto a los “zacatuches” de Morelos a tomar las medidas pertinentes.
Las personas del pueblo manifiestan al mando único que no existe presencia policiaca en el poblado y solicitan que por lo menos acudan a dar rondines con la torreta encendida para sentirse un poco más seguros y así cesen los robos a las escasas bodegas de grano.
Ante la situación, el Mando Único se ve en una gran contradicción y deja en claro sus limitaciones por las jurisdicciones territoriales, sin embargo, analiza la posibilidad de coordinarse con las autoridades pertinentes para dar el auxilio a quienes lo necesiten.
Una a una las familias con pocas esperanzas sonríen. Pese a las diferencias en las divisiones políticas, las personas de Puebla y Morelos conforman al instante un mismo pueblo de vínculos estrechos, unidos por los lazos familiares y la desgracia.
DESPUÉS DE LA EMEGERNCIA
Los días posteriores, 2 y 3 de septiembre, no ha llegado ayuda, solo promesas para la gente que perdió grano, cosechas y ganado, pero que por desgracia no lo tenía asegurado.





























