Uno de los pilares fundamentales de la vida cristiana tiene que ver con que uno de los atributos de Dios es su fidelidad. En 2 de Timoteo 2:13 dice: “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.” La Palabra fiel, significa “digno de confianza”, confiable, fidedigno, verdadero; y es que a pesar de quienes somos, todavía Dios permanece fiel; el versículo concluye diciendo: “Él no puede negarse asimismo”, es decir, esa es su naturaleza, ese es su carácter, así es como Él responde. Tratando de dejar esto todavía nos es claro que no podemos pedirle a la lluvia que no moje; al sol que no brille o caliente, al frio que no baje la temperatura; eso es imposible, porque esa es su naturaleza, eso es lo que los define, de esa manera fueron creados por Dios, y si no se lleva acabo, dejarían de ser lo que son; así mismo nuestro Dios, algo que lo define es su fidelidad, e insisto, su fidelidad no está determinada por quienes somos ya que dice el pasaje que si fuéremos infieles. ¿Quién de nosotros ha sido infiel?, si somos honestos, definitivamente todos hemos sido infieles, y muchas veces más veces de lo que quisiéramos reconocer. Si volvemos a la definición de fidelidad, nosotros no hemos sido confiables, hemos fallado, nos hemos equivocado, hemos pecado de forma que a veces ni nos damos cuenta, pues no solo pecamos con lo que hacemos, sino también pecamos de pensamiento, palabra y omisión (El que sabe hacer lo bueno y no lo hace). Pero a pesar de ello, tengo buenas noticias para nosotros, Él permanece fiel, Él sigue siendo digno de confianza, Él sigue siendo confiable, fidedigno, verdadero, ¡Gloria a Dios!, gracias al Señor por ello, porque ese es su carácter, su manera de ser, eso lo define, y Él no puede ir en contra de lo que Él es. Amén.
Antes de continuar, no deseo animar a nadie a pensar acerca de tener en poco el pecado o una vida santa para Dios, eso es muy importante; pero qué dicha y qué gozo que podemos contar con la fidelidad de Dios, pues estoy convencido que a fin de cuentas eso es lo que nos va a permitir seguir adelante; pienso en lo que nos está tocando vivir, en lo personal las cargas, las angustias, el pesar, se han aumentado, El día de ayer un querido hermano perdió a su padre. Hoy en día estamos clamando a Dios para que Dios sane a hermanos que aquí y en otras partes están debatiéndose entre la vida y la muerte, unos por Covid y otras varias enfermedades, situaciones económicas, la incertidumbre, la violencia, la inseguridad, tantas cosas; y siendo francos, aunque la Palabra de Dios nos dice que el enfrentar diversas pruebas debemos tenerlo por sumo gozo, y aunque la Biblia dice que por nada debemos afanarnos, sino orar, rogar y agradecer, para que la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, que guarde nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo Jesús, (Fil.4:1). La verdad es que no ha sido así, y reconozco mi pecado, y le pido perdón al Señor y le pido una vez más gracia; y algo que me anima que aunque yo he sido infiel, gloria a Dios, Él permanece fiel. Hay una ilustración que se llama “Las pisadas” donde en la orilla de la playa, en un tramo se ven un par de pisadas, y en los tramos más difíciles de su vida solo hay unas huellas… Por cual el hombre le dice a Dios:
Entiendo que cuando hay un par de pisadas vas a mi lado, pero cuando hay un solo par, quiere decir que me dejaste solo, que me abandonaste?, a lo que el Señor contesta: No hijo, en esas ocasiones yo te llevaba cargado, y claro que podemos confiar en ello, no importa cuán complicado y difícil sea lo que estemos viviendo y si por causa hemos sido infieles, nuestro padre celestial nos sostendrá, nos llevará en peso, pues Él permanece fiel, Él no puede negarse asimismo. ¡Amén!