Ni de amores se muere, ni de recuerdos se vive, la mejor manera de ser feliz con alguien es aprender a ser feliz con uno mismo, así podremos disfrutar de una o varias compañías por elección y no necesidad, como hay episodios que revolucionan nuestra vida personal, así hay episodios nacionales que la trastocan causando alegría, enojo, euforia o decepción; episodios que cambian y reencauzan la historia de un pueblo y transforman su visión del futuro y de un pasado que tal vez en su momento, dejamos pasar al no ocupamos de cambiar individual y colectivamente.
Por siglos hemos dejado que nos guíen y dirijan y fuimos poco a poco perdiendo valores y moral, cayendo en corrupción nacional de la cual pocos escapan, así, llegamos a estas elecciones ansiosos de un cambio sin percibir que el cambio debe salir de todos, y aún cuando los ciudadanos votamos y otros cumplieron como funcionarios de casillas logrando cabalmente ejecutar su deber cívico y a pesar que hubo mucha afluencia de votantes, por lo que hay que aplaudir el interés de la gran mayoría, aún así, faltaron muchos, el primer impacto al declarar el ganador tan temprano y sin terminar de abrir las urnas dejó un sentimiento general de decepción o de no valió la pena todo este trabajo, y, hayamos votado o no por el ganador, existe un fallo, por lo que yo, como la mayoría de los mexicanos productivos y honestos creo que no sólo esperamos sino deseamos con todo el corazón y mucha fe, que el presidente electo cumpla lo que realmente se pueda cumplir, sin afectar el bien general, creyendo vehementemente que no perderemos la esperanza de un mejor y más justo país caracterizado por su buen humor y hermandad mostrada y demostrada en cada emergencia nacional, aunque ya vimos que por lo pronto no se modifica la forma de elegir una Fiscalía Autónoma, a pesar de las suplicas de organizaciones civiles, por lo que suena curioso estar a favor del combate de la corrupción y la impunidad, sin crear un organismo autónomo que forme un verdadero Estado de Derecho al no tener independencia del ejecutivo, pero como mi país es el país de Kafka todo es relativo y para colmo de males nuestra selección una vez más se atoró y no pasó ni a cuartos de final, así que las ilusiones y decepciones se acumularon en la mente de la mayoría de los ciudadanos, ahora que si somos honestos, creo que todos o casi todos, esperábamos estos finales que al menos en el caso del presidente no es final, sino inicio de una época que rogamos a Dios sea para beneficio común y no lo contrario; por eso hay que sembrar amor donde otros nos muestren odio o rechazo para construir un mejor país al que nada ni nadie pueda destruir hablando de paz y no de luchas sociales, iluminando, no obscureciendo, pues a palo dado, ni Dios lo quita y ahora tendremos que medir sin vara ni cuarta, para medir lo que se siembre y coseche, pues bastante han predicado un cambio para los más, cambio esperanzado en dádivas que tal vez sea difícil hacer cumplir por eso, seguiremos cumpliendo como ciudadanos, cada uno desde su hogar, trabajo y ciudad para dibujar sonrisas y no lágrimas, para sembrar alivio donde veamos dolor sabiendo que siempre habrá un niño o un compatriota que mirará esperanzado este cambio sin darse, tal vez, cuenta que el cambio somos todos y lo demostramos al hacer una transición de esta naturaleza en calma y paz, conscientes que no serviremos a aquellos cuyos resultados no sean los deseados, porque como país ya no creemos, por eso deberemos expresarnos con silencio y voz decidida, comprendiendo que México es nuestro país, nuestra casa, nuestro hogar, nuestra Iglesia y Religión, México es nuestra libertad, libertad de elegir, de decidir, de vivir y hacer, México es mucho más que una tierra, es esperanza, amor y alegría, es canto, es música, es arte, es su gente y sus tradiciones por eso como dice Augusto Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.” Y allí permanecerá por siempre porque México somos todos y todos somos uno, así que mientras logramos la unidad y quitamos decepciones y euforias, buscando cambiar lo radical por lo real y colectivo, yo me siento esperando sus comentarios en angeldesofia@yahoo.com.mx dándoles las gracias y esperando como siempre, con la esperanza en la mano, en la mente y en el espíritu que este, mi país, logre ser justo y próspero para todos.