Jóvenes Down, ahora fabricantes de helados
"Nos gusta trabajar y estamos felices". Papás de los chicos, los apoyan y estimulan hacia la autonomía y desarrollo como emprendedores
Alejandra Ruiz / El Sol de San Luis
Hoy un grupo de jóvenes y adultos son el ejemplo de ello. Han dejado a un lado la existencia de un cromosoma demás, para demostrarle a la sociedad que esta condicionante no es un impedimento para su desarrollo social y laboral.
Cristina, Estrella, Andrea, Diego, Héctor, Leonardo, Eduardo, Sebastián, Fernando, Gabriel y Diego, ahora conforman un gran equipo de trabajo que se dedica a la elaboración y venta de helados artesanales.
Con ello exponen que pueden desarrollarse sin limitaciones y que además pueden integrar actividades a su día a día, que de una u otra forma dignifican su vida.
Helados Japi, es un espacio donde estos jóvenes han aprendido a tener las herramientas necesarias para incentivar sus ganas de desenvolverse laboralmente y también, tener una entrada de dinero que reivindique la valía de su trabajo.
Esto significa, que estas acciones y rutinas apuestan por la libertad plena para que jóvenes con Síndrome de Down ejerzan sus derechos humanos innegables, para desarrollarse en ámbitos que, por mucho tiempo les fueron negados.
Verles trabajar y desenvolverse de manera intelectual y además atestiguar cómo ellos mismos ejercen un oficio, es reconocerlos como seres humanos dotados de un sin fin de habilidades, que les ayudan a obtener una mejora en su calidad de vida.
Para la señora Silvia Ramírez, madre de Cristina y para el señor José Luis Chávez, padre de Andrea, este proyecto laboral les ha dejado una grata experiencia personal.
Observar a sus hijas crecer y desarrollarse, pero sobre todo ser espectadores de sus logros, es aceptar la autodeterminación que poseen ellas por lograr ser unas mujeres repletas de confianza y estabilidad.
“Para nosotros es muy gratificante que las integren en este tipo de actividades que les ayudan a dignificar su vida. Para ellas tener dinero ganado por ellas mismas es la mejor satisfacción”, refirió la señora Silvia.
Apoyar y estimular sus primeros pasos hacia la autonomía, es fundamental, aún más dentro de una sociedad que no se ha preocupado por darle seguimiento a la inclusión de personas con Síndrome de Down y su desarrollo en la vida adulta.
Es por ello que la familia tiene un papel importante en su desarrollo interdisciplinar, para influenciarlos positivamente y así potencializar sus aptitudes y habilidades.
“Nos gusta trabajar en una heladería, atender a los clientes y sentirnos útiles. Todos somos amigos y estamos felices de poder laborar en algo que nos gusta”, señalaron todos los integrantes de Intégrame Down A.C..






































