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Localdomingo, 5 de diciembre de 2021

Débiles visuales, siempre deseosos del aprendizaje

Son ejemplo al no tener límites... Nahomi, niña de seis años es parte de una orquesta y se desarrolla sin pensar en obstáculos

Alejandra Ruiz / El Sol de San Luis

Nahomi Pérez Ortega tiene 6 años y llegó junto con su familia a San Luis Potosí hace 12 meses, buscando una oportunidad que le permitiera a ella desarrollar habilidades que le ayuden a ser una niña independiente a pesar de su ceguera.

Originarios de Salamanca, Guanajuato, encontraron en esta ciudad, una escuela que a través de la inclusión y la música, ayuda a niños y jóvenes a desarrollar todo tipo de percepciones.

Se trata del Instituto Estatal de Ciegos, quienes realizan Asistencia Social y además tienen un programa escolar apoyado por la Secretaría de Educación de Gobierno del Estado para la educación y capacitación de los Ciegos y Débiles Visuales.

En esta escuela, Nahomi ha aprendido como alumna con una discapacidad visual, que no hay límites para aprender y mucho menos obstáculos para desarrollarse.

Hoy es una de las más de 20 niñas y niños que forman parte de una de las orquestas musicales más importantes del estado a la que pertenecen pequeños con discapacidad visual y ceguera.

Para la familia Pérez Ortega, ver a Nahomi desenvolverse en esta orquesta es un gran logro, porque son testigos de su adquisición de habilidades y la adopción de conductas que le permiten desenvolverse con los demás.

Nahomi por su parte, es feliz cuando escucha a sus compañeros tocar. Se anima a continuar aprendiendo porque sabe que esto le ayudará en su futuro.

"Yo estoy muy contenta de pertenecer a esta orquesta. Me alegra mucho haber llegado aquí, conocer amigos y a mi maestro a quién quiero demasiado. Soy feliz tocando el timbal", expresó Nahomi.

Escuchar a Nahomi tocar, junto con sus compañeros es ser espectador de la escena músical más conmovedora.

Ella y ellos, se entregan por completo a ser unos intérpretes de la escucha, están ávidos a la comunicación con su profesor y la conexión tan íntima que tienen con su instrumento es notoria.

ENSEÑAR CON CREATIVIDAD

Para el maestro de música, Jorge González Muñiz, pertenecer a este instituto y dar clases a personas con discapacidad visual y ceguera a sido todo un reto.

"Fue difícil al principio, pero con el tiempo me di cuenta de que no existen limitantes. Mis alumnos están siempre deseosos de aprender y eso nos ayuda mucho", expresó.

Los niños y niñas con discapacidad visual suelen tener entusiasmo por encontrar siempre algo nuevo que descubrir y la música y los sonidos son parte de ello.

Para estos pequeños que como Nahomi, llegaron a este espacio para aprender a conocer y entender el mundo, la música ha servido de vínculo para que todos puedan aprender a expresarse sin limitantes.

Ciertamente, la integración de este instituto, de sus maestros y alumnado son una guía para en la inclusión de la formación musical, son esa barrera derrumbada de estigmas que por mucho tiempo condicionó a las personas con discapacidad.

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