Un ritual verde: colectivos e instituciones reforestaron la Cañada del Lobo
Agaves, yucas y magueyes fueron sembrados en esta Área Natural Protegida, en un acto de comunión, resistencia y memoria
Alejandra Ruiz
Un inicio místico
Raíces contra la erosión
Los niños fueron protagonistas, sus pequeñas manos, embarradas de tierra, dejaron brotes que parecían insignificantes, pero que en realidad son promesas a largo plazo. Quien los miraba sabía que ahí se estaba sembrando futuro, no solo plantas.
El eco del decreto
Ese decreto no es abstracto aquí, la presa de la Cañada del Lobo, desde hace casi un siglo, ha sido sostén hídrico de la ciudad. El agua que corre bajo estos suelos es memoria y garantía de vida.
Instituciones que se suman
Victoria simbólica
La jornada avanzó como un rito compartido. Colectivos, campesinos, estudiantes y soldados del Pentatlón Potosino trabajaron codo a codo. La tierra, cubierta de brotes nuevos, parecía un tapiz frágil pero lleno de futuro.
Ese domingo en la Cañada del Lobo, la reforestación no fue solo técnica, fue también un acto de resistencia, de comunión y de memoria. Una ceremonia de victoria provisoria contra el olvido y la especulación inmobiliaria.




























