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Análisislunes, 30 de marzo de 2026

Imala: la promesa eterna

Robo de vehículo no distingue

El robo de vehículos en Mazatlán dejó de ser un hecho que ocurre una vez cada cierto tiempo, para convertirse en una práctica reconocible, con método de violencia, la misma repetición y sobre todo la presencia en distintos puntos de la ciudad.

Porque el robo de unidades no distingue de colonias populares o zonas turísticas, ya sea motos o carros, en el Centro o cerca del malecón, o despojos en zonas donde la violencia y los “empresarios” ponen sus propias leyes.

El modo de robo de vehículos sigue siendo el mismo, no importa el lugar ni la persona, pues se desplazan en grupos que abordan una motocicleta, para después interceptar a los conductores con armas y quitarles el patrimonio que tanto les costó tener.

Las víctimas cambian para los criminales, pero no su mecanismo y mucho menos su impunidad, ya que siguen haciendo de las suyas.

La gente prefiere vender o guardar sus motos por miedo a que se las quiten, o peor aún, que les hagan algo con tal de quitarles su transporte, hasta ese punto ha llegado la ciudadanía, sin sentirse protegidos y solo viéndose abandonados.

Los rondines municipales claramente no han funcionado, ya que estos actos siguen ocurriendo con total descaro y sin justicia para los implicados.

Hace apenas una semana capturaron a una persona que es bien conocida en el puerto por dedicarse al robo o mandar a su gente robarles, y hasta la fecha no se ha esclarecido si pisó el Cereso o simplemente salió por falta de pruebas, algún tecnicismo o una fianza.

Mazatlán paso de ser un lugar en donde puedes pasear en tu moto con tranquilidad, a ser el sitio en el que prefieres venderla antes de que te la quiten.

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