La noche del jueves 17 de abril, cuando pretendía cruzar a Brownsville, Texas, el alcalde de Matamoros, Alberto Granados, fue retenido e interrogado por agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos. Ya luego del calambre lo dejaron regresar a México, pero primero le retiraron la visa. En efecto, los gringos están tocando a la puerta. Mientras, en Morena, las tribus se deschongan y algunos gobernadores tiemblan, la presidenta Sheinbaum analiza la lista negra de los extraditables. ¿Quién será el siguiente en caer?
El margen de maniobra para la presidenta Sheinbaum cada día se hace más estrecho. Cada vez resulta más complicado apagar los incendios y controlar las crisis que le detonan en las manos a los gobernadores morenistas y a sus estructuras de poder. Pareciera acercarse el día en que la presidenta decida no meter más las manos por una causa perdida. El actual secretario de Educación Pública, Mario Delgado, pudiera ser el caso. Cada vez suena con mayor estridencia que los gringos quieren su cabeza. Es más, se dice que su nombre aparece en la temida lista negra de Trump. La misma lista que se supone los gringos le hicieron llegar a la presidenta como parte de la extorsión mensual, de la cual el gobierno mexicano es cliente desde que Donald Trump asumió la presidencia. En abril la moneda de cambio fueron los aranceles, en mayo parece que serán nuestros queridos narcopolíticos. ¿Por qué será que a ellos, los narcopolíticos, ninguna banda les compone un corrido y a los narcos sí?
El mago del dinero
Sería injusto decir que Delgado no fue el mejor presidente que ha tenido Morena en su breve existencia como partido político. Fue él quien logró que su partido se convirtiera en la principal fuerza política del país. De gobernar cuatro estados en 2018, Morena pasó a gobernar 24 en los siguientes seis años. Durante cuatro de esos seis años, Delgado figuró como presidente de Morena. Pero para echar a andar la aplanadora morenista hubo que venderle el alma al diablo muchas veces. Y es que el triunfo de Morena en Tamaulipas, Sinaloa y Guerrero, entre otros tantos, no se podría entender sin los cañonazos de dinero que el narco aflojó en su momento para apoyar las campañas de quienes hoy son gobernadores de esos estados. Uno de los principales recaudadores y negociadores de los cientos de millones que costó llegar a la Presidencia, fue precisamente Delgado. Vaya que salió bueno para pasar la charola y conseguir billetes. Hasta las piedras querían cooperar para apoyar “el movimiento”. Provoca zozobra nada más pensar en qué le habría ofrecido el ex presidente de Morena a los dueños de los dineros, a cambio de sus generosos donativos. La respuesta está a la vista todos los días. Les ofreció abrazos. Y no sólo eso, sino además la posibilidad de cogobernar México; desde ranchos hasta estados completos. ¿Qué mañoso podría resistirse a algo así?
El político caído en desgracia
Y lo que es la vida. Y la cercanía con los gringos. De ser el rock star de la 4T, el genio del dinero, Delgado no obtuvo la recompensa que esperaba por todos sus desvelos. Lejos de recibir la Secretaría de Gobernación, que era el premio anhelado, tuvo que conformarse con la ninguneada SEP (Secretaría de Educación Pública). ¿Por qué? Por su propio bien. Pues su mentor político y amado líder, López Obrador, tenía claro que el gobierno gringo investigaba a Delgado por sus presuntos vínculos con el narco, además de su complicidad con el empresario Arturo Carmona, el “Rey del Huachicol”, para introducir gasolina de Estados Unidos a México sin pagar impuestos. López Obrador previó que al ocupar un cargo de tanta visibilidad -nada menos que secretario de Gobernación- su pupilo se expondría demasiado a la feroz mirada de los gringos.
La mejor forma de apartarlo de cámaras y reflectores fue enviarlo a la SEP. El plan funcionó. Al menos durante seis meses, en los que las cosas transcurrieron sin sobresaltos para Delgado, hasta que su nombre y sus maromas volvieron a retumbar en los medios. Primero fueron las diferencias con aquel que fuera subsecretario de Salud en el sexenio pasado, Hugo López Gatell, quien criticó a Delgado con dureza, toda vez que éste involucró a empresarios -productores de comida chatarra- en una iniciativa para desaparecer, aunque suene contradictorio y poco verosímil, los alimentos chatarra de las escuelas de todo el país.
La bronca con López Gatell fue escalando en intensidad durante la semana pasada, hasta que el jueves de esa misma semana, el alcalde de Matamoros fue detenido e interrogado en Brownsville por los gringos. Parece que lo que más les interesaba era escuchar de voz del propio alcalde, cuál era su relación con Delgado y con su socio, el “Rey del Huachicol”, asesinado en Nuevo León en 2021. Al “Rey” le dieron piso luego de que se supiera que éste había pactado varios acuerdos con la DEA. Sí. Comenzó a soltar la sopa y lo silenciaron. Pero el silencio no es eterno. Un día comienza a gritar.
La decisión que nadie quisiera tomar
Delgado ha sido alguien muy cercano a la presidenta Sheinbaum. No es casualidad que en 2024 fuera su coordinador de su campaña para la elección presidencial. Fue Delgado quien echó toda la carne al asador para que Sheinbaum llegara a la Grande. Y hoy, que los gringos tienen al gobierno mexicano contra la pared, la presidenta se halla en una encrucijada. Pagar la extorsión mensual de los gringos con la cabeza de Delgado o desparecerlo de una vez por todas del circo de la política. Al menos mientras pasa el vendaval. Tal vez la isla Cuba o alguna embajada en un país muy lejano podrían ser la solución. Mario Delgado hizo todo para que Morena conquistara el poder. Pero, ¿será suficiente todo ese poder para librarlo de la guillotina? Veremos qué dicta la ley del karma.