Cambiar de sede en México, es algo normal
El futbol mexicano ha sido de esa manera, y no hay porque asustarse
Javier Moreno Hernández │ El Sol de Sinaloa
Sin irnos muy lejos, con 20 años atrás, han sido una gran cantidad de cambios de sede de equipos, algunos que dieron mucho que hablar, incluso en el 2013 se dieron varios en el receso de un torneo a otro.
En el año de 1999, el Unión de Curtidores logró su ascenso a la máxima división, pero terminó jugando en la ciudad de Puebla, luego de que La Franja había descendido, logrando así los empresarios poblanos que la ciudad se quedara sin Primera División.
En el 2002 pasó algo raro, ya que el Irapuato pasó a jugar a Veracruz, pero los Jarochos tenían equipo en Primera “A”, y tras su ascenso a la máxima categoría, ellos se quedan por ser los originales y el otro plantel se va a Chiapas para convertirse en Jaguares.
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