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Localsábado, 21 de noviembre de 2020

Crónicas de Ambulancia: La doble muerte en campo Chapo

Las coincidencias fatales de un accidente siempre ponen a prueba y marcan a un paramédico en sus inicios

Jesús Verdugo │ El Sol de Sinaloa

El aviso a las estaciones de Costa Rica y Eldorado rezaba que el accidente era grave; una camioneta Cherokee se volcó y estrelló contra el muro de contención, dos personas heridas de gravedad y 3 más con lesiones aparentemente leves.

Dentro de la camioneta estaba el piloto, aunque ileso, semidormido todavía. Atrás, un hombre y una mujer que fueron atravesados en sus piernas por un tubo de metal del muro de contención. Heridas graves que requerían atención urgente.

Las dos jóvenes que salieron a pedir ayuda apenas se mantenían en pie y durante la espera de la ambulancia, atrapadas en la niebla de la madrugada, fueron arrolladas por un automóvil, murieron al instante y fueron arrojadas unos metros adelante del accidente.

Dentro de la camioneta y ajenos a lo que pasaba afuera, los dos heridos estaban en shock por el dolor y hemorragia causados por el tubo de metal en su cuerpo, la ambulancia apenas llegaba.

ESCENARIO CAÓTICO

Un escenario caótico que presentaba más preguntas que respuestas. Gabriel comenzó a auxiliar a los dos jóvenes que estaban dentro de la camioneta, las heridas ocasionadas por el tubo de metal eran muy graves y debía detener la hemorragia.

El aroma a sangre, gasolina y alcohol que expedía el lugar era embriagador y mientras se organizaban los socorristas para extraer el tubo de los heridos, el amanecer asomaba sus luces marrón en el horizonte.

La mujer, que tenía el tubo a nivel del muslo, le preguntó a Gabriel sobre su hermana, que si donde estaba. El socorrista no podía decirle que había sido arrollada a unos metros de ahí.

-Tu hermana está bien, ahora tenemos que llevarte a un hospital, le dijo.

El hombre, que fue atravesado a la altura de la pierna, le preguntó a Gabriel por su novia, la quería ver. De igual forma, el paramédico mintió y no le dijo que estaba tendida en el asfalto.

MARCADO

Gabriel no recuerda otro servicio tan impactante como ese, las horas de trabajo y la circunstancia en que estuvo envuelta las dos muertes después del primer accidente, esas cosas que no se repiten y tampoco se olvidan.

Recuerdos vividos de hace 12 años que tomaron fuerza con ese epílogo, Gabriel Medina lleva en mente esa dura lección de la vida que en un momento puede cambiar y terminar con todo; como si el destino fuera cruel y envidioso.

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