Crónicas de Ambulancias: Un daño colateral
Un paramédico no está preparado para todo, menos para ver infancias maltratadas
Melissa Ortiz / El Sol de Sinaloa
Al entrar a la sala Jesús sintió como si el tiempo se detuviera, un menor se encontraba sobre una de las camas en situación grave, su piel era casi azul y sus ojos estaban en blanco.
La madre del pequeño estaba a su lado, con llantos desesperados y enternecedores suspiros, rogaba por la vida de su hijo.
Al voltear su vista al médico se reflejó una cara de angustia, lo cual preocupó al paramédico, pues en sus años en la institución no había visto tal hecho.
Se acercó al doctor, quien le dio el informe: “Infante masculino, 5 años, probable intoxicación por metanfetamina, ¡necesito que lo traslades ya!”.
RUMBO AL HOSPITAL
En ese momento Jesús supo que el traslado debía ser inmediato, por lo que indicó al operador de la unidad tome la ruta más accesible, aun cuando debía tomar calles contrarias.
Lo que en ese momento Domínguez pensaba era que se trataba de un niño en calidad crítica, un niño por sobredosis, un niño que se podía morir, se debía actuar rápido y de la mejor manera.
Crónicas de ambulancia: Palabras que marcanUn paramédico sabe que se topará con escenas terribles, pero Manuel estaba listo para enfrentar los retos
HABILIDAD MENTAL
Mientras por la mente del joven paramédico pasaban un sinfín de pensamientos, que iban desde la peor situación hasta las mejores soluciones para atender cualquier escenario.
Al detenerse la ambulancia en las afueras de la Sala de Urgencias del “Hospitalito”, personal médico del sitio se encontraba a la espera del menor; quienes al momento de arribar la unidad se apresuraron a trasladar al pequeño al área de choque.
Mientras las puertas de la sala de choque se cerraban, la madre y su angustia quedaron detrás.
UNA VEZ SALVADO
De vuelta a las puertas de la sala Jesús podía observar que la angustia permanecía en el rostro de la mujer, pensaba en las palabras que debía decir a esta tras el suceso y el estado crítico en el que el niño permanecía.
Esa misma tarde, una hora antes de la salida de su turno en la base de Bomberos Arboledas llamaron para un traslado; el paciente, otro infante. Justo ahí mil cosas pasaron por su mente rogando que no fuera una situación similar a la pasada.
Al llegar a la estación de Bomberos, un bebé de al menos 5 meses yacía recostado mientras su cuerpo convulsionaba; al respecto los rescatistas señalaron que habían realizado todas las intervenciones para bajar la temperatura sin obtener resultados.
El traslado sería al mismo Hospital donde hacía menos de seis horas atrás Domínguez había llevado al pequeño intoxicado.
Esta vez traslado fue rápido, la madre de igual forma suplicaba por la vida del pequeño. Señalando que la situación se había agravado después de intentar reducir un malestar con remedios caseros.
Esto hizo que Jesús Domínguez reflexionara sobre la complejidad de la vida misma.
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