El sicario arrepentido que no mató a indigentes
Jesús Manuel pasó de limpiavidrios, aspirante a matón y agente de ventas a un padre ejemplar
Irene Medrano Villanueva / El Sol de Sinaloa
Culiacán, Sin.- Jesús Manuel, es un joven que busca salir adelante, después de internarse en un mundo que lo dejó traumado, incluso, sigue en tratamiento después de que abandonó su trabajo: puntero.
Relata que empezó como limpia vidrios en los cruceros, sin embargo, quería ganar más dinero y compaginó la venta de utensilios , como espejos, recogedores, sin embargo, seguía inconforme, cuando mucho ganaba cien pesos al día.
Cuenta que cuando descansaba sentado en una pileta, llegó un “compa”, platicaban, a veces le ofrecía un “cotorro” y así fue pasando el tiempo, se hicieron amigos, le platicó que quería ganar más y él le ofreció meterlo de halcón.
DROGA A LA SEMANA
Asegura que lo llevó con una persona al que le decían “mi líder”, él le explicó de lo que se trataba, el sueldo y una dotación de cristal a la semana “porque aquí siempre va a ver jales”, le prometió.
Dice que le adelantaron la semana: mil 600 pesos, a su familia le dio mil pesos y su padre lo felicitó “ya tienes buen jale, ahora me vas a dar para las chelas o te denuncio”, me dijo,” así que le pasaba una feria a diario para que se quedara tranquilo”.
MARCHA ATRÁS
Jesús Manuel señala que se arrepiente de todo, pero que sus tatuajes, le recuerdan cada paso de su vida, a la que califica de inútil.
Recuerda que la ruta que vigilaba era la calle madero, hasta la carretera Sanalona, sin embargo a veces lo movían a otros lugares.
Dice que poco a poco se fue adentrando más a las drogas: cristal, marihuanas, heroína, su vició lo hacía soñar en grande.
Dejó de ser puntero para dedicarse al narcomenudeo, ganaba un poco más, pero su deseo de llegar a los jefes, no lo hacía a un lado, al contrario, se obsesionaba más, le llegó la oportunidad, pero no para ser jefe, sino sicario.
Un buen día, el amigo que lo contrató la primera vez le dijo que requerían una persona “con huevos” que no le tenga miedo ni al mismo miedo.
ENTRENAMIENTO MORTAL
Jesús Manuel señala que en ese momento, decidió dejar todo, abandonar esa vida de perdición que llevaba y lo primero que hizo fue acudir a la Lomita, luego se fue de la ciudad.
EXILIO Y ENCUENTRO
Estuvo vagando, llegó a Tijuana, un sacerdote lo ayudó a cruzar la frontera porque lo andaban buscando y en San Diego empezó su tratamiento de desintoxicación.
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