Jonh Linki, la estrella tica que vive en el olvido
El cantautor costarricense que alcanzó la fama en Centroamérica ahora vive en una pensión de Culiacán
Nallely Casillas / El Sol de Sinaloa
Pero hoy está enfermo, y por eso, dice, carga unos dólares, para su entierro cuando llegue en desenlace fatal. Tampoco ya no se sube a los buses en espera de monedas, esas que no compran la risa, pero ayudan a conseguir algo de comida.
DE VIVA VOZ
A esa edad participó en el Festival OTI Costa Rica. Quien ganara este certamen en ese tiempo, era casi seguro tener un boleto para las ligas mayores del mundo musical.
"La necesidad me hizo irme de Costa Rica y aunque el público no me ha dado el valor que quizá me merezca, yo he dado lo mejor de mí", expone el cantautor.
"Quizá mis canciones no sean comerciales, pero son blancas, de mensaje", cuenta Linki.
DE LA FAMA A LAS CALLES
Desde hace 20 años, Jonh Linki fue diagnosticado con trastorno de Bipolaridad-esquizofrénica; desde entonces, sufrió abandono familiar y se mudó a las calles de México para sobrevivir de su música, pasando de cantar en escenarios de gala, a camiones y el metro.
Fue hace seis años que llegó por primera vez a Culiacán. Relata que el ambiente, la comida y las mujeres culichis lo enamoraron al grado
de no querer regresar más a Costa rica, aunque por ahí anduvo hace un año por su tierra natal.
CARRERA
Esta enfermedad, lo dejó sin nada, pues ahora le impide cantar sus melodías en los camiones y ganarse la vida.
"Yo he hecho música para el mundo y se la he regalado, lastimosamente no he recibido buen trato, pero he dado la talla como artista", dice.
El pasado 9 de septiembre, el artista llegó al refugio El Buen Samaritano. Allí encontró un hogar, un techo para dormir y una familia con quien compartir sus últimos días, donde recuerda la vida que pudo tener como artista pero que no sucedió.
"Dios me envió sólo y desnudo al mundo, y así quiero irme, por lo pronto, aquí me dieron un techo, una camita y me alimentan como una persona más en situación de calle", refiere.
Ese refugio, el cantautor ocupa una habitación de lámina de cartón con apenas una camita y sus pocas pertenencia, un cambio de ropa y sus huaraches negros, pues señala que la vida no necesita de lujos ni de dinero, sino de espíritu y valores morales.
De Costa Rica, lo que más extraña, es que el gobierno lucha por la educación de niños y jóvenes, a diferencia de México, aunque quienes se gradúan no tienen muchas oportunidades de trabajo. En Sinaloa, su gente, sus paisajes y cultura lo nutrieron.
Linki señala que está dejando en legado todas sus canciones a fin de que la ciudadanía reflexione y se rija por los valores y buenas acciones.
"Hoy en día el mundo se ha vuelto materialista y consumista, más no empático, noble y de solidario", comenta.
"Soy un hombre sencillo, humilde, soy más lo que siento que lo que pienso", añade.
TABLITA
"Les compro el dinero"
Esos que creen que el dinero compra castillos/ edificios y levanta ciudades/ esos que miran tan alto/ donde el horizonte ocupa el paisaje/ esos que todo lo saben/ esos que todo lo tienen...
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