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Localsábado, 30 de octubre de 2021

Panteón 21 de Marzo: La calzada del Covid-19

Albañiles y panteoneros  han visto poblarse a este camposanto de víctimas del virus que puso en jaque al mundo

Irene Medrano Villanueva / El Sol de Sinaloa

Al transitar por esa rúa, se observan lápidas viejas pero con mantas colgadas con fechas y nombres de gente que murió durante la pandemia, incluso, hay una que otra tumba reciente.

“Por eso muchos de nosotros le llamamos la calzada del Covid-19, aunque hay muertos por esta enfermedad enterrados por todo el panteón”.

MILES DE SEPULCROS

Karla Molina, encargada del Panteón, dice que de acuerdo a lo que le decía su papá Carlos Molina quien murió recientemente y le dejó la estafeta, hay más de 20 mil tumbas y en muchas de ellas, enterraron a gente de Covid-19.

La verdad, narra, sí hubo mucha gente que murió de esa enfermedad, a diario había hasta ocho muertos, las carrozas hacían fila, “llegaba una y luego otra”, pero ya se normalizó.

Dice que de agosto a la fecha, han disminuido los entierros, ahora son uno o dos al día.

En junio y Julio fueron muchos.

Karla Molina

Lo que le llamó la atención fue de que al inicio de la pandemia, los cuidados eran extremos, los ataúdes venían emplayados y sólo una persona acudía al sepelio.

“Este año, ya no se guardaron los debidos cuidados, los sepelios de gente que murió de Covid-19 son normales viene mucha gente, música, todo se normalizó”, señaló.

RITOS RAROS

Lo que sí lamenta es que haya un número considerable de tumbas abandonadas, ya que entierran a su difunto y la gente ya no vuelve.

“Mucha gente no viene porque no les interesa, por miedo por todo lo que pasa aquí adentro, la violencia que hay, o la gente que se hizo a otra religión”, dice cuidando no explayarse más.

Aunado a los cadáveres que van a tirar o que matan en las tumbas abiertas, se agregan los ritos satánicos que ahí se hacen con frecuencia.

“Me he encontrado con frutas regadas en las tumbas, dulces, a veces muchos pétalos de flores en medio de cenizas, como que algo queman y luego lo rocían con pétalos”, señala.

Narra que ella al igual que el resto de los trabajadores está hasta las cinco de la tarde, además de que el panteón es muy grande y por la noche queda completamente sólo, de ahí que los delincuentes lo tomen como tierra de nadie.

“Mujeres “bichis” saltan, rascan la tierra, brincan en las tumbas, dicen cosas, yo nada más las veo y me retiro de inmediato, no vienen solas, traen compañía, gente armada, después del ritual, se suben a sus camionetas y se van”, señala.

NIÑOS QUE PLATICAN EN SUS TUMBAS

Reitera que le tiene más miedo a esas hazañas que a los muertos que de alguna manera se le han hecho presentes.

Cuenta que un día iba caminando, escuchó unos quejidos, luego sintió que lo tocaron, pero no era nadie, conforme avanzaba era más la sensación de que alguien lo iba siguiendo, se devolvió hasta ubicar de dónde salían los quejidos.

“Resulta que era de una tumba reciente, entonces le dije al difunto que descansara en paz, Yo te enterré, no eres de este mundo, luego le recé y nunca más volví a escuchar los quejidos”, dice.

Aclara que muchos drogadictos que van ahí a consumir droga dicen que ven o escuchan algo, “sólo los marihuanos ven eso, aunque les aclaro que yo siempre ando en mis cinco sentidos”, señala en broma.

Otro caso que le ha tocado vivir junto con sus nietos, es de que de vez en cuando en el área donde están enterrados los niños, se escuchan murmullos, risas.

“Un día uno de mis nietos me acompañaba empezamos a escuchar murmullos, el niño me dijo voy a ver qué se les ofrece, regresó muy tranquilo, no tata, son los niños que están platicando entre ellos, me dijo sin temor alguno”, recuerda.

De los hechos violentos como el más reciente donde mataron a un joven a golpes dentro del panteón, prefiere no hablar, porque asegura que ellos ven y callan.

HAY CERCA DE NUEVE MIL MUERTOS POR COVID ¿DÓNDE ESTÁN?

Así llega el Día de Muertos, los deudos acudirán a los panteones como tradicionalmente lo hacen, sin embargo, algunos panteoneros se preguntan dónde están los cerca de nueve mil muertos que dice el sector salud murieron en estos dos años a causa del Covid-19.

¡Oiga, usted, yo hasta dudo de que verdaderamente exista ese bicho… ¡, dice muy quitado de la pena don Javier Páez Osorio, trabajador del Panteón Jardines del Barrio.

Asegura que pocos son los muertos de éste contagio que se han enterrado en este panteón, lo que más hemos enterrados son urnas, de gente que cremaron y las traen con las familias, sabemos que es de Covid-19 porque pedimos papeles “y papelito habla”, indica.

Insiste “no es cierto eso del Covid-19, son tantos los muertos que dicen, que yo me pregunto dónde los enterraron, porque en este panteón sólo tuvimos cinco o seis muertos que dice en los papeles que murieron de Covid-19”.

Hasta ahorita él cree más en los aparecidos que en ese bicho que está matando gente, aunque también dice que a los muertos no les tiene miedo

Recuerda que un día en la cruz del perdón –donde la gente le reza a los muertos que no tienen una tumba y que está asentada en medio del panteón-, estaba encendiendo unas veladoras cuando escuchó una voz que lo saludó.

“Era un anciano bien arreglado, fajado, caminaba derechito, pero lento, de repente se me desapareció, lo busque por todo el panteón y no lo encontré...” concluye.

DECESOS

En Sinaloa la Secretaría de Salud reportó hasta el 28 de octubre 8, 725 personas fallecidas a causa del Covid-19.

No es cierto eso del Covid, son tantos los muertos que dicen, que yo me pregunto dónde los enterraron, porque en este panteón sólo tuvimos cinco o seis muertos.

Javier Páez, Trabajador del Panteón

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