Tendenciassábado, 20 de septiembre de 2025
¿El algoritmo decide lo que ves?: el poder invisible de tu feed
Lo que ves en redes sociales no es al azar. Los algoritmos seleccionan lo que más engancha; aquí te explicamos
Mariam Bon / El Sol de Sinaloa

Lo que aparece en tu pantalla no siempre lo eliges directamente tú. Detrás de cada video recomendado, cada publicación que se asoma en tu feed y cada sugerencia en tu timeline, operan algoritmos diseñados para mantener tu atención el mayor tiempo posible. Estos sistemas suelen priorizar lo viral, lo emotivo y lo que genera mayor interacción, dejando en segundo plano otros temas menos atractivos para la dinámica de las plataformas.
En términos generales, un algoritmo de recomendación es un conjunto de fórmulas matemáticas que predicen qué contenido es más probable que quieras ver. De acuerdo con un estudio del Oxford Internet Institute, estas herramientas combinan señales de tus propios intereses con aquello que resulta más rentable para la plataforma, creando una experiencia personalizada que nunca es del todo neutral ni completamente aleatoria.
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En Estados Unidos, recientemente se aprobó una ley que obliga a ByteDance a vender TikTok o enfrentar un veto. El punto central no son los videos en sí, sino el algoritmo que impulsa la aplicación. China, de hecho, protege este tipo de sistemas como “tecnología estratégica” y mantiene restricciones para su exportación. Esto convierte al motor de recomendación en un tema de interés geopolítico.
Diversos especialistas subrayan que los algoritmos funcionan hoy como una especie de “nuevo editor”. Según un informe del Internet Governance Forum de la ONU, ya no son exclusivamente los medios de comunicación quienes determinan qué se coloca en la primera plana, sino sistemas automatizados que ordenan la información según criterios de relevancia y participación.
En la vida cotidiana, los usuarios experimentamos estos efectos de manera natural: al abrir una aplicación, deslizamos y consumimos contenido que parece estar hecho a la medida. Lo que vemos no es un reflejo neutral de la realidad, sino una selección calculada.
El algoritmo, aunque invisible, se ha convertido en un mediador central entre la información disponible en internet y lo que finalmente llega a nuestros ojos.