Ejemplo de ello es la carne asada a la Tampiqueña, ese corte de carne acompañado de ricos frijoles refritos y un rico guacamole a la mexicana con totopos servido sobre tabla de cedro o platón ovalado, simboliza de forma entrañable el amor de un Tampiqueño por su ciudad.
El atractivo de comer en el mercado: “es económico, más que en un restaurante, y se come bien”, como comenta el comensal porteño Antonio Ferrer.
Fusión del Sabor y la Tradición
Además de la variedad de sabores, encontramos tradición, ya que algunos de los locales instalados en el mercado existen desde la fundación del mismo o incluso antes, y han sido adquiridos por hijos y nietos de los dueños originales.
La señora Angélica Verdín Sotelo menciona que la base de su éxito es “la constancia, calidad y servicio familiar”. De hecho, como cuenta su propietaria: “hay personas que traen a sus hijos igual que sus padres los llevaban a comer a ellos”.
Barra de Morón, fundado desde 1928, recibe dicho nombre ya que el marisco es traído de Morón en el Municipio de Aldama, Tamaulipas. Inició como un negocio familiar y así ha perdurado este lugar, en dónde lo que más consume la gente es la Jaiba rellena.
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Tampico es sinónimo de identidad gastronómica, impregnada de aromas producto de las especias que sazonan la comida de nuestra ciudad porteña, que deleita los sentidos y excita el paladar con esa gran variedad de sabores y colores que ocasionan nostalgia estando lejos de esta bella ciudad, pues un simple aroma hace recordar con melancolía al “Tampico Hermoso”.
Por eso es que la comida hace mucho tiempo dejó de ser una simple necesidad fisiológica, convirtiéndose en parte de la cultura inmaterial de una nación gracias a las regiones que ofrecen platillos únicos y llenos de color que permiten identificar las costumbres, tradiciones y hasta la evolución de los pobladores.
Con el paso del tiempo, dependiendo de la zona geográfica, la creatividad de los habitantes sobre las frutas y vegetales de temporada convirtió simples alimentos en platillos. Dichos platillos comenzaron a ser considerados endémicos y a la vez a ser imitados y/o modificados.
La torta de la barda es un ejemplo de comida endémica, que ha sido imitada pero jamás igualada; en ese pan francés calientito, con esos frijoles molidos, las dos rebanadas de jamón, la carne deshebrada, el chorizo ligeramente dorado, esas rebanadas de queso americano y queso de puerco, el chicharrón de cáscara en trozos pequeños y queso blanco granulado, finalizando con el tomate, el aguacate y la cebolla, acompañado por supuesto de una exquisita salsa verde de chicharrón de cerdo.
Y es que la gente, la arquitectura, la lengua y el color no sólo definen a un pueblo sino también su sabor, su aroma y el cómo estos a lo largo de los años se convierten en tradición culinaria de un determinado lugar. De hecho, cuando se llega por primera vez a una ciudad, ya sea como turista o nuevo residente, las personas buscan la comida típica del lugar o de la región para conocer su historia.
En el corazón de Tampico, se encuentra el mercado Juárez con 89 años de antigüedad, el cual, temporalmente está ubicado en las bodegas de las antiguas vías del ferrocarril Kansas City, por los trabajos de su remodelación. En él no sólo se encuentra lo necesario para surtir una despensa y encontrar productos frescos, sino que es el punto gastronómico por excelencia, teniendo a disposición una gran variedad de aromas y mezcla de sabores para todos los gustos.
Algo inevitable de Tampico al encontrase frente al Golfo de México es que el pescado y el marisco son parte esencial de la gastronomía local, lo podemos encontrar en platillos como: sopa de marisco, jaiba rellena, camarones rellenos, filete, pescado frito, entre muchos otros que desplegaremos a continuación.
Lo que más consume la gente nos comenta el señor Felipe Escalante del establecimiento Rocky II es: la cazuela (especialidad de la casa), sopa de marisco y camarones en diferentes variedades de platillos como: a la mariposa, a la diabla, rancheros, a la mexicana, al chipotle, a la crema, acompañados de un arroz blanco a la jardinera. Así como también: torta de camarón, torta mixta, torta de jaiba, torta de hueva, entre otros deliciosos platillos que se acompañan con una rica salsa roja.
Sin embargo, no sólo existen platillos derivados de especies del mar, también se puede encontrar tacos de barbacoa, de cochinita (con un toque porteño y no yucateco), consomé de borrego, comida corrida; gorditas, enchiladas con carne asada acompañada de frijoles refritos y ensalada de lechuga con tomate y aguacate, caldo de res, de pollo, entre otras tantas delicias que animarán tus papilas gustativas.
La diferencia entre comer en un restaurante y un local tradicional de comida corrida, es que en este último los alimentos son frescos y cocinados al momento en que son ordenados por los comensales, además de tener un toque hogareño y ser más económico, ya que te venden calidad, sabor y no una marca.
El sabor está arraigado a la tradición, a la unión familiar, ese es posiblemente el éxito de algunos de los locales que podemos encontrar en las instalaciones del antigua estación de ferrocarriles y que iniciaron, ya sea en el mercado Juárez o en el Ignacio Zaragoza, el cuál posteriormente se convirtió en el “Gastronómico”.
Ejemplo de Tradición son Tacos Verdín de cochinita pibil, que se iniciaron en dicho mercado Juarez y ya cuentan con una antigüedad de 44 años, el fundador Marcos Verdín adecuó los tacos a Tampico agregándoles unos ricos frijoles negros, lechuga fresca y queso molido, ya que los originales Yucatecos sólo llevan cebolla morada.
“El rey de la chivacoa”, en dónde se puede deleitar de un rico y humeante caldo de borrego con cilantro, cebolla, limón y tortillas recién hechas, se encontraba inicialmente en el mercado Ignacio Zaragoza y posteriormente en el Gastronómico, el señor Misael Garrido Amador cuenta que su padre lo inició hace 58 años. El señor Garrido que desde los doce años conoce cómo se maneja el negocio familiar, comparte que: “la base del éxito en cualquier negocio es la constancia y la perseverancia”.
El señor Luciano Pérez menciona que sus padres fundaron “El Tauro” hace unos 38 o 40 años, fueron de los primeros que comenzaron a vender barbacoa de res al vapor, tradicional del Puerto de Tampico. Es barbacoa al natural que se condimenta con laurel, pimienta Tabasco, cebolla y ajo y se puede disfrutar en unos ricos tacos o tortas, agregándoles al gusto: cilantro, cebolla, zanahorias en vinagre y una picante y deliciosa salsa roja o verde.
Por último, ¿que sería de la comida si no se acompaña de una buena bebida?. Las hay de muchas marcas, colores y sabores, pero nada supera el poder tomar una rica agua de sabor hecha de fruta fresca, por eso, Aguas Frescas “El Güero” ofrece una gran variedad de agua de sabor con las que se puede acompañar la comida de su elección.
El negocio lo fundaron los abuelos del señor Agustín Trujillo Andrade, después pasó a manos de sus padres hasta llegar a ser su hermana y él quienes llevan el mando del negocio familiar, cuya longevidad oscila entre 50 y 60 años. Los abuelos del señor Trujillo comenzaron vendiendo fruta de temporada como el mango, y el plátano, de ahí derivó que cambiaran el giro del negocio a aguas frescas, ya que en ocasiones, la fruta no se vendía o maduraba muy rápido.
El establecimiento anteriormente se encontraba en el mercado Ignacio Zaragoza, en donde fueron ubicados comerciantes que se instalaban alrededor de los mercados, para que tuvieran un lugar donde vender sus productos. Posteriormente, el Lic. Fernando Azcárraga propuso a ciertos comerciantes que hicieran el mercado gastronómico, fusionándolo con las plazas hijas de Tampico, convirtiéndose en el Mercado Gastronómico y Artesanal Plaza hijas de Tampico.
Tanto el mercado Juárez como el Gastronómico se fusionarán en uno sólo una vez que finalicen los trabajos de remodelación. El mercado se encontrará en la parte baja, mientras que el Gastronómico (que se derrumbó para rescatar la plaza hijas de Tampico y la vista hacia la ex Aduana Marítima) en la parte superior.
Consumir la riqueza gastronómica de un lugar cuyos productos son frescos, de calidad y además a un bajo costo, permite el crecimiento económico de la región, y como plus, las personas enriquecen el conocimiento cultural, pues cada alimento, cada platillo cuenta una historia llena de añoranzas, de tradición, de éxito, constancia y de calor de hogar.