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Localmiércoles, 15 de mayo de 2019

#Especial Medio siglo de enseñar

Fue en septiembre del año 1967 que la profesora Amalia López Amaro comenzó sus labores lectivas, pero desde su infancia sabía que quería ser profesora

Antonio Sosa

Fue en septiembre del año 1967 que la profesora Amalia López Amaro comenzó sus labores lectivas, pero desde su infancia sabía que quería ser profesora.

Originaria de Ciudad Madero, la vecina del mar está por cumplir 52 años de mentora y en el preludio de la jubilación que llegará con el otoño de este 2019.

Inició su labor docente en la escuela “José María Morelos y Pavón” en Nogales, Sonora, a donde la SEP la envió al otorgarle una plaza federal justo al salir de la Normal “Matías S. Canales”.

Volvió entonces a su lugar de origen, al turno vespertino de la primaria “Ricardo Flores Magón”, en la calle Morelia y Pedro J. Méndez; para finalmente llegar a la primaria “Melchor Ocampo”, a donde pertenece desde hace 43 años.

“Desde niña supe que quería ser maestra”, dijo la mentora, quien estudió la primaria en el colegio “Justo Sierra” donde sus profesores “fueron buenos ejemplos a seguir, que aún imito porque me dejaron huella”.

Con especialidad en Lengua y Literatura Española, la maestra Amalia disfruta estar rodeada de los regalos entregados por alumnos, maestros y padres de familia durante este medio siglo como profesora.

Ha sido maestra de maestros al laborar en la Normal “Miguel Hidalgo” y en la Normal Superior de Tampico; pero sin duda su mayor esfuerzo fue ser maestra de sus hijos Salomón -ingeniero y maestro-, Mardonio -arquitecto- y Alejo Huerta López -contador-.

La profesora sostuvo: “Bendigo la hora en que Dios me dio la vida y la oportunidad de poder formar niños, adolescentes y maestros. De mil amores volvería a ser maestra, claro que sí”, remató la profesora maderense con los ojos llorosos.

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