La era del casete
La música brotaba de cintas magnéticas; pese al avance de las tecnologías este objeto sigue teniendo un mercado, aunque reducido, de compradores coleccionistas
Ricardo Ramírez
Respecto a su calidad de sonido admite que depende del equipo reproductor, “en su momento los estéreos o equipos modulares contaban con una buena tornamesa, pero por lo común las caseteras eran de calidad regular o mala”.
Lo ideal para escuchar este formato son las llamadas decks, del tamaño de una videocasetera. Pero estos aparatos eran casi solo para profesionales y aún existen”.
COMPONENTES
En el aspecto técnico el casete se componen de una carcasa de material plástico que contiene dos carretes de cinta magnética capaz de grabar audio, cuyo uso comercial llegó al mercado alrededor del año 1965.
Los formatos más estándar de cinta fueron la tipo 1, o normal (basada en óxido férrico), la de cromo (óxido de cromo) y la cinta de metal.
Hubo aquellos que permitían grabar y regrabar, mientras que en la mayoría de las ocasiones se regresaba usando una pluma “bic”.
EN EL PERIODISMO
Era (y sigue siendo) muy fácil grabar música y hacer recopilaciones de las canciones favoritas de nuestros discos o de las melodías que se trasmitían por radio; esas selecciones musicales eran las playlist en formato análogo.
También el casete fue protagonista en el auge del llamado audio automotriz, con toda su parafernalia de amplificadores, woofers, bafles, cableados, etc. Y por supuesto que era imprescindible para el conductor llevar bajo el asiento su estuche lleno de casetes.
EL LENTO DECLIVE
Hoy el casete sigue vivo entre melómanos y aficionados al sonido. Es una mercancía que se encuentra de manera recurrente en tiendas especializadas, en bazares, mercados de chácharas y tianguis populares.
Pero sobre todo el casete se encuentra incrustado en la mente y el corazón de los que vivieron esa época lejana, que hoy llamamos “la era análoga”.






























