Localdomingo, 9 de octubre de 2016
La Pedrera, Bellos Recuerdos
En bicicleta, patín del diablo, caminando, cazando lagartijas con resortera
Antonio Sosa
https://www.youtube.com/watch?v=g9CdW_C0jn8

En bicicleta, patín del diablo, caminando, cazando lagartijas con resortera, jugando carreras o incluso en lancha se podía llegar a “La Pedrera”, un enorme agujero generado por la extracción de arena y piedra que al inundarse por agua de lluvia servía como sitio de diversión para los chavales. Entre las décadas de los años 30 y 50 el enorme terreno, que aseguran pertenecía a la familia Medina, comenzó a ser usado como la más grande cantera del sur de Tamaulipas, extrayéndose arena y roca firme que era usada para el relleno de calles, terrenos y como cimentación de casas. Conforme avanzaba la explotación de la piedra, donde incluso se usaba dinamita al ser una zona no habitada y boscosa en el Cerro Andonegui, se fue formando un enorme hoyo, parecido a un cráter, que poco a poco se convirtió en un sitio de esparcimiento. Se generó un agujero de poco más de ciento veinte metros de diámetro enclavado en lo que hoy son los límites de las colonias Las Conchitas, Obrera y Francisco I. Madero, el cual en temporada de lluvias se llenaba de un agua lodosa que servía para que los jóvenes se escaparan a nadar. Adolecentes de los sectores como la Primero de Mayo y Los Mangos, la zona de colonias en Tampico e incluso de la entonces secundaria ETI aprovechaban ese espacio para hacerse la pinta o saliendo de la escuela el punto de reunión era en La Pedrera. Mediante un canal, que prácticamente ha desaparecido la maleza y se conoce como el “Santo Niño”, La Pedrera se conectaba a la laguna del Carpintero, donde desfogaba el exceso de agua en las temporadas de mayor lluvia, incluso algunos se aventuraban a navegar por ese dren entre zonas arboladas. La Pedrera tenía agua casi todo el año, ya que por las excavaciones se llegaba a veneros desde los que fluía el líquido, pero alcanzaba el mayor nivel en la época de precipitaciones, incluso en esa parte de las colonia Obrera aún existen algunos ojos de agua o pozos de donde se abastece el líquido para las familias. LA PALOMILLA DE LA PEDRERA Uno de los que disfrutó esa época fue Héctor “El Pelón” Reséndiz Chávez, quien junto a su palomilla integrada por Polo Escalante, Quico Márquez, Chava Mendieta y Juan Sánchez tuvieron agradables vivencias en este sitio que está presente en sus recuerdos de infancia. “Era una zona que verdaderamente disfrutamos, era un vaso de agua hecho por extracción de tierra y piedra, fue un lugar de diversión para l9s niños de aquella época que nos metíamos a nadar”, mencionó a El Sol de Tampico “El Pelón” Reséndiz. Quienes acudían mayormente a ese sitio eran los varones, quienes en calzoncillos nadaban en el agua lodososa, “nos quitábamos la camiseta y el short y a darle, fue una infancia verdaderamente divertida la que se vivió en esa época”. El sitio presentaba sus peligros, ya que en tiempos de mayores precipitaciones tenía tramos con más de dos metros de profundidad, donde incluso Héctor estuvo a punto de perder la vida ahogado, siendo rescatado por su amigo Quico Márquez. Los parajes que rodeaban esa zona eran sitios para carreras de carros hechos con cajas de madera, ruedas y mecates; de emocionantes partidos de futbol con balones de tela; encuentros de beisbol jugados con palos de escoba y pelotas de plástico; así como el entretenido juego del shangay que fue la diversión de esas generaciones. EL PRIMER HABITANTE DE LA PEDRERA Quien tiene recuerdos fieles de esa época es don Vicente Guerero Flores, de 86 años de edad, quien hace más de seis décadas llegó a ese sitio cuando era un joven de 23 años de edad, convirtiéndose en el primer habitante en esa zona enmontada. “Cuando llegué aquí estaba La Pedrera, sacaban mucha piedra, era una cantera para extracción de piedra maciza para rellenar calles, la sacaban y la partían a marrazos o martillazos”, mencionó el hombre mientras se balanceaba en su mecedora en la casa que habita en la calle Ramos Arizpe esquina con Sonora. El hombre de gran experiencia se queda callado unos momentos y suelta, “en esos días no había nadie, fui el primero que llegó, había monte, víboras y tlacuaches, pero poco a poco todo fue cambiando hasta convertirse en una zona de muchas casas”. DESAPARECE LA PEDRERA, PERO NO LOS RECUERDOS Desde hace poco más de cuarenta años, con el aumento de la urbanización y la prohibición de extración mediante el uso de dinamita, el lugar comenzó a desaparecer. Paradójicamente el sitio de donde se extraía la piedra para rellenar el sur de Tamaulipas comenzó a rellenarse, a fin de poder darle a ese espacio un uso residencial. Las casas fueron apoderándose del panorama, debastando el área boscosa con la desaparición de árboles, acallándose el trinar de los pájaros que daba a ese lugar una sensación de sosiego. Ramiro González, residente en la colonia Las Conchitas desde hace treinta años, mencionó que “aquí es donde estaba La Pedrera, pero ahora está el fraccionamiento, toda esa zona ha desaparecido y ha quedado ocupada por casas”. En las calles Reforma, Sonora, Saltillo, Ramos Arizpe, Callejón Santo Niño, Sor Juana, 5 de Febrero, entre otras de esas colonias, aún alcanzan a verse algunos vestigios de las piedras de esa época, así como en el relleno de algunos solares o los cimientos de casas. Es poco, o casi nada, lo que puede observarse de lo que fue La Pedrera, pero quienes vivieron gratos momentos de risas y sano esparcimiento tienen recuerdos firmes, verdaderamente grabados en piedra.