Mapaches playeros de Miramar
Han convertido las escolleras de Playa Miramar en su hábitat
Antonio Sosa
Suman 210 ejemplares que han prácticamente colonizado el rompeolas, con tres manadas entre las piedras y otra más en la parte de pinos, de donde huyeron ante el crecimiento poblacional y la consecuente deforestación.
Apenas cae la noche y asoman temerosos los ojos que se ven entre las rocas y tretápodos de la estructura marítima que enmarca el acceso al canal de navegación del Puerto de Tampico, apareciendo como cada ocaso para deleite de locales y foráneos.
Su presencia ha generado controversia, ante grupos ambientalistas que los protegen y otros que los tachan de una especie invasora, siendo objeto de intentos de reubicación, pero siguen en lo que hoy es su espacio.
AFANOSA PROTECCIÓN
Hay mapaches en todo el norte de América, principalmente en regiones boscosas cercanas a ríos, son considerados de la familia de los pandas rojos, mostrando un comportamiento similar a los felinos.
En el 2013, ante el aumento de la presencia de la especie, se creó el Patronato, dadas las acciones realizadas para reubicar y retirar a estos mamíferos de la zona turística.
"Lo manejaron como especie invasora, quise desengañarme y vimos que las cosas no estaban bien hechas, por eso intervenimos", dijo la entrevistada.
Explicó que en el 2013, durante el Gobierno de Jaime Turrubiates Solís, se intentó retirarlos, "pero no contaban con los permisos, por lo que lo evitamos".
De los 300 que había se lograron salvar 25, algunos los llevaron a Villa de Casas, "pero aparecieron atropellados en carreteras, ya que es una especie territorial y como allá hay mapaches fueron rechazados por la manada dominante".
Tres meses después de la extracción los mapaches regresaron a Miramar, se reagruparon y reclamaron de nuevo el espacio, por lo que para el año 2014 ya eran 140.
Los mapaches presentaban mutilaciones, cortes y desprendimientos de piel llegando el caso a la Presidencia de la República y al Congreso de la Unión.
En el año 2015 el diputado César Flores Sosa presentó el punto de acuerdo para cuidar a la especie en escolleras, el cual fue aprobado el 13 de enero del 2016.
Son protegidos por la Ley de Vida Silvestre, con una sanción de 9 años de prisión o multa de hasta 50 mil salarios mínimos a quien ataque o dañe.
Con los 45 que quedaron arrancaron de nuevo la labor de protección, alcanzando en este 2017 los aproximadamente 210 ejemplares distribuidos en 1.2 kilómetros de las escolleras.
GALLETAS, CROQUETAS Y TORTILLAS.
Contrario a lo que se piensa los mapaches no se alimentan sólo de garnachas y fritangas que les dan los paseantes, sino que el mismo Patronato invierte un promedio de 10 mil pesos mensuales para su manutención y cuidados.
El sonido de la moto de carga guiada por José Treviño López se aproxima por el bulevar Costero, pareciera que los animalitos lo conocen, porque poco a poco se van mostrando.
El voluntario desde hace tres años incluso los identifica en base a sus características, sabe cuál es más dócil, al que le gusta juguetear y aquellos huraños que mejor tratarlos a la distancia.
Son nueve puntos de alimentación a lo largo de la escollera, en un trayecto que dura por lo menos tres horas.
Los mapaches se aproximan a los bebederos para remojar la galleta o tortilla que toman con sus zarpas, "reblandecen el alimento porque no producen mucha saliva, de ahí el apodo de osito lavador".
La recomendación a quienes los quieran alimentar es que tomen la comida con la punta de los dedos, la coloquen hacia abajo y dejen que ellos mismos la tomen.
"No deben tocarlos, no son animales domésticos, son silvestres, más no agresivos", enfatizó José, quien pese a su contacto diario nunca ha sido atacado.
Los cuidadores no consideran que las frituras que dan los paseantes sean de riesgo para su salud, "ya que sólo algunos la comen, la mayoría se llena con lo que les damos".
Tienen un comportamiento muy peculiar, ya que sólo salen entre las 7 de la tarde y las 7 de la mañana, los lunes un poco más tarde debido a que los fines de semana hay más gente en las escolleras que pareciera termina cansándolos.
En casa de Hortensia Ruvalcaba y otras colaboradoras hay cinco crías de mapaches en resguardo, debido a que han sido rescatados de diversos sitios, siendo alimentados con papillas hechas a base de manzana, plátano y miel.
El Patronato descarta que tenga registros de ataques, comprobado rabia, presencia de algún virus o agente dañino que sean portadores.
Los cuidados de los mapachitos es difundida en la página de Facebook "No a la Cacería de Mapaches en Madero - Miramar", que hasta esta semana supera los 23 mil 400 seguidores.
Es por medio de esa herramienta y de aportaciones que los paseantes dan en los recorridos que se paga parte del alimento, aunque la gran mayoría es solventada por el Patronato.
ESTERILIZACIÓN COMO MÉTODO DE CONTROL DE LA ESPECIE.
Como una herramienta para control de la especie el Patronato ha propuesto la esterilización del 70% de los machos y hembras, para lo que se requeriría un promedio de 73 mil 500 pesos.
La iniciativa es bien vista por la autoridad local a través del departamento de Municipio Saludable, pero aseguran debe estar autorizada por el Gobierno Federal para poder aplicarse.
El director del área, Fabián Hernández Rivero, dijo que "ese es un tema federal, tendríamos que recibir apoyo de la Profepa, aquí lo único que el municipio apoyaría es con médicos veterinarios para hacer las esterilizaciones".
De los aproximadamente 210 mapaches qué hay en la zona de playa, por lo menos 140 deberían ser intervenidos, en un proceso que se busca realizar en la misma zona de escollera con una unidad móvil.
"Nacieron tres crías últimamente, por lo tanto con este método detendríamos la proliferación", dijo el funcionario, pero insistió que deben recibir el aval de la Federación por ser una especie protegida y estar en zona de su jurisdicción.
Tienen una fase de apareamiento anual, en el mes de abril, para parir entre agosto y septiembre un promedio de dos a seis crías, con una edad promedio de 10 años, y en las manadas de playa predominan las hembras.
SU HOGAR LAS ESCOLLERAS.
Los mapaches que se encuentran en las escolleras nacieron ahí, por lo tanto lo consideran su hábitat, generando una afectación en caso de ser retirados.
Son constantemente amenazados por lo costoso de su piel o incluso la posibilidad de vender la carne, pero afortunadamente en Miramar se cuenta con el resguardo de la Gendarmería Ambiental y Tránsito Turístico.
Son la sensación de los turistas, algunos que viajan expresamente a la costa maderense para conocerlos, como María de Jesús Lechuca y Consuelo Valdez, quienes llegaron de la CDMX para verlos en vivo.
"Son hermosos y muy nobles, allá en México no podemos ver esto", dijo emocionada la paseante.
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Posted by El Sol de Tampico on martes, 8 de agosto de 2017






















