“Mi mejor oncólogo es Dios”
Pensando en voz alta con… Rosa Edith Morales Guerrero
Silvia Rangel
Ella es un ejemplo de la mujer actual, empoderada, que no se deja vencer por las situaciones que la vida le presenta y que al contrario la fortalecen y le permiten tener una visión de la vida desde otra perspectiva.
“Disfrutar de las cosas lindas que la vida me ofrece gratuitamente, como una puesta del sol, las estrellas, la misma lluvia y la pesca, son acontecimientos que me ponen muy feliz y que me hacen decir ¡gracias Dios!”, comentó.
Es una mujer que contagia con su sonrisa y su alegría, porque pareciera que la vida le ha sonreído en todos los sentidos, sin embargo no es así, ha vivido situaciones familiares muy fuertes, las cuales prefiere reservarse y tener muy guardadas.
Su vida cambió cuando fue a realizarse su chequeo médico habitual y al concluir el estudio en ambos senos, la especialista le toca las manos y le dice: “Tiene una bolita en su seno derecho y lo veo complicado”.
A partir de este momento ella se tomó de la mano de Dios y con la fe puesta en Él recorrió consultorios médicos, tratamientos, más estudios y opiniones y todos coincidían, había que operar, y llegó el momento más esperado y el más difícil: la cirugía.
Pasaron los días y para Rosita esto significó que tenía una nueva oportunidad de vida y que había que aprovecharla, porque Dios en su enorme grandeza la había hecho una mujer más sensible, más humana ante cualquier situación.
A pesar de sus situaciones familiares ella ama la vida, a sus seres queridos, a sus amigos y se caracteriza también por ser una mujer muy altruista, que siempre está dispuesta a apoyar causas nobles, porque sabe que Dios bendice a quien da alegremente.
Además de la pesca, ella practicó el atletismo, en 1998 en los Juegos Nacionales Interpetroleros donde logró ganar varias medallas de oro, plata y bronce y del que se ha retirado debido a su operación.
El mar es su mejor amigo, ahí con la mirada en el horizonte Rosita se siente tranquila, relajada y donde extiende sus brazos para decir: “¡Gracias Dios, por esta oportunidad de vida!”


























