Análisisjueves, 23 de abril de 2026
La agenda TMEC y Jamieson Greer
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La visita de Jamieson Greer representante comercial de Estados Unidos a México el 20 y 21 de abril definió la agenda comercial con México rumbo a la revisión del T-MEC. Se acordó establecer mesas de trabajo con la finalidad de concretar acuerdos antes de la revisión formal prevista para julio de 2026. El acuerdo de minerales críticos es un ejemplo de la capacidad de gestión bilateral en un sector estratégico desde el punto de vista económico, geopolítico y energético.
En el encuentro bilateral se confirmó que uno de los ejes prioritarios será el fortalecimiento de las cadenas productivas en América del Norte. El gobierno de Estados Unidos insiste en elevar el contenido regional en sectores estratégicos, mientras México plantea que cualquier ajuste debe mantener la competitividad de las exportaciones y no frenar la dinámica del nearshoring.
México es el principal socio comercial de Estados Unidos. Cerca del 80 % del comercio bilateral es con los Estados Unidos. La relación genera casi 900 mil millones de dólares anuales y con una integración productiva que ningún otro país tiene con dicho país. México es y serán socios comerciales por siempre.
También en la reunión bilateral se acordó revisar mecanismos de cumplimiento. Del lado de Estados Unidos hay interés en reforzar la supervisión en materia laboral y ambiental, así como hacer más ágiles los paneles de solución de controversias (Maldonado, 21 de abril de 2026). Estos temas han permanecido en la agenda comercial desde la firma del T-LCAN. Su presencia indica que son un tema pendiente en la agenda fronteriza y binacional.
Igualmente existe la preocupación del gobierno estadounidense sobre el origen de ciertos productos chinos que ingresan a su país a través de México. De ahí la exigencia de establecer reglas de origen más estrictas y en controles más claros sobre las cadenas de suministro.
Adicionalmente, las barreras no arancelarias —normas técnicas, sanitarias, licencias y trámites— complican la revisión del T-MEC al aumentar costos, demoras y riesgo regulatorio para exportadores. Pueden restringir acceso a mercados y desincentivar inversión. La revisión busca armonizar procedimientos y reconocer estándares mutuamente, pero exige negociación detallada para evitar ventajas competitivas desiguales y proteger salud, seguridad y medio ambiente de manera equilibrada.