La fábrica de los campeones
En entrevista para el periódico El Sol de Tijuana, el entrenador de boxeo, Rómulo Quirarte recordó sus inicios en el deporte de los puños
Marcos Romero
VIDA EN EL BOXEO
La vida lo orilló a tomar el camino del boxeo de una manera que no esperaba. En su época amateur, una lesión en su mano provocó que tuviera que cortarle las alas a su sueño de ser boxeador profesional. Sin embargo crecieron otras.
“Nunca me había involucrado. Se fue una semana y cuando regresó vio que los muchachos estaban más avanzados”, recordó con una sonrisa el tapatío.
INFANCIA COMPLICADA
Desde temprana edad llegó a vivir a Mexicali tras el abandono de su madre. No es un tema que le sea fácil relatar, pero sí aceptó que en parte, por esos duros golpes que a veces da la vida, ha logrado seguir adelante.
FÁBRICA DE CAMPEONES
Más que un nombre, es una filosofía de trabajo para la familia Quirarte. Don Rómulo recibe la ayuda a diario de sus hijos Rómulo Jr. y Roberto con los trabajos diarios del gimnasio.
“Me he concentrado mucho en hacer las preparaciones y en sacar adelante a todo tipo de gente, con mucha motivación y con muchas ganas. El esfuerzo de ellos (sus hijos) fue grande, entendí el mensaje y me motive a otra vez trabajar”, agregó.
EL GRAN CAMPEÓN MEXICANO
Julio César Chávez González se refugió en la capacidad de Don Rómulo para conquistar en 1984 su primer campeonato mundial, el cinturón Súper Pluma del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).
SEGUNDA FAMILIA
“Es un deporte de contacto y hay mucho peligro, pero si pudiera cambiar mi salud por la de él (Christian Castillo), lo haría sin dudarlo”, afirmó el paternal entrenador sobre uno de sus pupilos.
SU LEGADO
48 años de carrera boxística respaldan al tapatío de nacimiento pero bajacaliforniano por adopción..


























