Aumenta en Tijuana mala calidad de aire
El gobierno de BC no tiene el presupuesto suficiente para operar y mantener las unidades de medición
Isabel Mercado / El Sol de Tijuana
El mayor porcentaje de la contaminación, por óxido de nitrógeno, tiene que ver con los gases de combustión que genera el uso de combustibles del sector transporte, según el funcionario estatal.
“Tenemos muy claro que el sector transporte aporta la mitad de la contaminación, siendo un agravante de este problema los automóviles de procedencia extranjera sin regular”, anotó Guzmán García.
La actividad industrial es la segunda generadora de gases de combustión, sobre todo las que derivan de procesos de manufactura, explicó.
De acuerdo con el monitoreo diario, en las zonas más marginadas de la ciudad es donde se genera más este tipo de polvos, pero por las corrientes de viento que vienen y van, llegan a las zonas más urbanizadas y con mayor densidad de población, agregó el especialista.
RETORNARÁN CENTROS DE VERIFICACIÓN VEHICULAR
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En marzo de 2020, al concluir el periodo de concesión de 16 de los 18 centros de verificación que operaban en Baja California, el gobierno de Jaime Bonilla decidió no concederles prórroga a sus operadores, cancelando el programa.
El periodo de vencimiento de las otras dos concesiones estaba fechado hasta 2022, pero un concesionario decidió cerrar y otro optó por continuar operando, aún con el programa cancelado.
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INFRAESTRUCTURA DE MONITOREO EN DECADENCIA
El propósito de los sistemas de monitoreo es medir la calidad del aire determinando el índice de contaminación que prevalece en el ambiente a través de un semáforo de seis colores, y mientras esté en verde, el aire está en condiciones respirables.
Caso contrario, se emiten alertas para recomendar a la población que evite realizar actividades al aire libre.
Pese a la importancia de este monitoreo, el gobierno bajacaliforniano no dispone de presupuesto suficiente para operarlo y mantener las unidades de medición instaladas en el estado.
Para la doctora Gabriela Muñoz, directora del departamento de Estudios Urbanos y del Medio Ambiente del Colegio de la Frontera Norte, la medición de la calidad del aire en Tijuana deja mucho que desear.
“Si bien es cierto se cuenta con cierta infraestructura, al no encontrarse en condiciones óptimas ¿que se está midiendo? Hay vacíos grandes”, señaló.
La catedrática recordó que fue en la década de los 90 cuando Estados Unidos donó estaciones de monitoreo al gobierno mexicano, de las cuales seis fueron colocadas en puntos estratégicos de Tijuana.
Las estaciones fueron operadas por la propia Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés), organismo que en 2010 dejó en manos del gobierno de Baja California la responsabilidad del mantenimiento y la operación.
A la fecha, solo dos de las unidades de monitoreo donadas por el gobierno norteamericano se encuentran en operación.
“No es muy robusto nuestro sistema, porque es normado y caro”, informó el director de Gestión e Impacto Ambiental de la Subsecretaría de Protección al Ambiente, Saúl Guzmán García.
En realidad tendría que haber 10 monitores: cinco operando en Tijuana y cinco en Mexicali.
“Los teníamos hace años, pero la cuestión presupuestal ha venido a menos y el mantenimiento y reemplazo de piezas es costoso. La crisis de los monitores comenzó en 2013”, subrayó.
Tan solo para mantenimiento de las estaciones anualmente se requiere de un presupuesto de 2.5 millones, cantidad que se otorga a la Dirección de Gestión e Impacto Ambiental, instancia que canaliza 90% de los recursos al pago de nómina y gasto operativo.
Así que lo limitado de los recursos no permite reparar las estaciones de medición de calidad del aire que han dejado de operar por falta de mantenimiento y reparación.
ESPERAN NUEVA DONACIÓN DE EU DE CENSORES, PERO DE BAJO COSTO
Ante la falta de presupuesto suficiente para rehabilitar o reemplazar las unidades de monitoreo que cumplen al 100% con las normas de medición ambientales, las autoridades de Baja California esperan un nuevo donativo por parte de las autoridades de Estados Unidos.
Se trata de censores que no tienen la misma calidad que los donados en los 90, pero su bajo costo permitirá al gobierno local cumplir con su mantenimiento.
“Si una estación de monitoreo completa nos cuesta 4.5 millones de pesos, un sensor de bajo costo puede costar entre 100 y 300 dólares”, detalló Saúl Guzmán García.
No obstante, admitió que los censores no tienen la misma eficiencia que un sistema de monitoreo normado. “Pero nos alcanzan a dar una película de cómo está la situación”, agregó.
Respecto al proyecto de donación, precisó que la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos estaría entregando 50 censores al Ayuntamiento de Tijuana probablemente en octubre.
































