elsoldetijuana
Localjueves, 23 de noviembre de 2023

Las tres violaciones de Mitzy

A Mitzy le congelaron su infancia cuando tenía menos de 10 años. De pronto jugar a las muñecas ya no solo era “jugar a las muñecas”; era la forma en la que externaba cómo la tocaban sin su consentimiento. Mitzy fue víctima una y otra y otra vez, de dos agresores diferentes que la autoridad jamás castigó

Isabel Mercado, Valeria Durán y Ami Sosa

La madre de Mitzy salía muy temprano de casa a ganarse el sustento vendiendo dulces en los cruceros viales de Tijuana y su hermano mayor se ofreció a cuidar de su hija. Con juegos y dulces su tío comenzó a abusar de ella. La engañaba diciendo que eran muestras de cariño normales.

La hacía sentir amada y especial, Mitzy era solo una niña que asumió como natural el comportamiento de su tío. El hombre que estaba ahí, representando una figura paterna en su vida le había dicho que así era como las personas adultas demostraban el cariño.

Mitzy creció retraída en sí misma, algo dentro de ella le decía que lo que su tío hacía con su cuerpo no estaba bien. La sensación de asco, culpa y vergüenza le advertía que no era normal esa muestra de cariño.

No recuerda la edad que tenía, seguramente aún menos de diez años, cuando comentó a su tío la intención de revelar el secreto que compartían y que había callado con naturalidad, pero conforme creció la necesidad de liberarse de él creció.

ACCEDE A NUESTRA EDICIÓN DIGITAL ¡SUSCRÍBETE AQUÍ!

El silencio de una inocente

Mitzy tenía 12 años cuando su tío se mudó a vivir con ella y su madre. Entonces el abuso se hizo tan frecuente como tantas veces su mamá se ausentaba de casa. Y su mamá salía todos los días a vender sus dulces.

Resignada a seguir sometida a la constante violación de su tío, no se atrevió a contarle a nadie del abuso, ni a su mejor amiga, lo consideraba un secreto sucio que la hacía sentir culpable. “Era algo que me avergonzaba mucho”.

Como pudo, Mitzy comenzó a evadir la agresión sexual. Buscaba quedarse el menos tiempo posible a solas con su tío para evitar el ataque.

Golpe de realidad

Al llegar a su casa se armó de valor y denunció a su madre el abuso del que era objeto. Mientras su madre cocinaba le contó sobre la clase y le confesó que desde chiquita la habían estado abusando, pero no señaló al tío.

ACCEDE A NUESTRA EDICIÓN DIGITAL ¡SUSCRÍBETE AQUÍ!

Después de una hora, Mitzy se atrevió a decirle a su mamá que fue su tío quien la abusó. “Fue mi tío, tu hermano”, le espetó de golpe.

La sentencia de su tío se cumplió, su madre no le creyó. La consideró una mentirosa y a gritos se lo hizo saber. “Estás loca, esa escuela te está metiendo ideas en la cabeza”, le dijo.

Al recordar este episodio, las lágrimas brotan de los ojos cafés de Mitzy, quien llora desconsolada.

“¿Cómo que no me puedes creer? Si tú eres mi mamá, tú estás para protegerme”, Mitzy le recriminó a su madre y se encerró en su cuarto. Esa noche no durmió.

Violación al descubierto

Sin embargo, su madre descubrió los mensajes y confirmó que su hija no mentía. Ella confrontó a su hermano y lo corrió de su casa. El depredador sexual huyó inmediatamente hacia Estados Unidos, concluyendo así con ocho años de abuso sexual en contra de su sobrina.

La madre denunció a su hermano por violación equiparada en contra de su hija, un proceso lento durante el cual Mitzy ha acudido a comparecer en tres ocasiones, pero no observa avance alguno.

Baja California y el limbo del abuso infantil

Mitzy es una de las 12 mil 675 víctimas de violencia sexual registradas de 2013 a 2022 en Baja California, entidad que se ubica en el cuarto lugar a nivel nacional por número de menores de edad abusados sexualmente.

Y aunque físicamente se liberó del tío y del abuso al que la sometía, Mitzy cayó en una profunda depresión. No quería comer ni levantarse. Pero su única salida del infierno de su entorno era la escuela y compartir con sus amigas, por lo que continuó yendo a clases.

Fue un periodo lleno de pesadez, en el que sentía fracturada la relación con su mamá por no haber creído en sus palabras desde un principio.

Víctima de dos depredadores

“Mi tío no fue el único que abusó sexualmente de mí, pero fue el que más dañó mi vida”, confesó Mitzy, de 15 años de edad y con un hijo de cinco meses, producto de otra violación. Sí, la misma niña fue violada por dos depredadores diferentes.

Una tarde de junio de 2022, Mitzy se enfiló hacia su casa por un callejón flanqueado por un barranco y unas vías de tren. Ese día se había quedado al final de clases para cumplir con el aseo.

“Yo solo trataba de quitármelo de encima, pero él apretó mi cuello, casi me mata”.

Yo solo quería quitarme el dolor y lo asquerosa que me sentía.

Mitzi atribuyó su embarazo a un exnovio irreal que no se quería hacer responsable y había desaparecido de su vida.

“Pero cuando pasaron los días empecé a ver que mi mamá cambiaba y me cuidaba; entonces me animé a confesarle que me habían violado”. Sin nombre ni un rostro a quien señalar, solo le queda denunciar la agresión de un completo desconocido.

Amenazada por el sistema de justicia, el otro abuso

La adolescente siempre ha tenido claro que su embarazo fue producto de la violación del hombre desconocido. Y aunque así lo declaró, en la denuncia se asentó que el padre de su hijo es su tío.

Las autoridades confunden mi testimonio y ponen palabras que yo nunca dije

Lejos de reconocer su omisión y corregirlo, en la Fiscalía la amenazaron con quitarle a su hijo si no refrendaba el erróneo contenido de la denuncia.

“Ellos me amenazaron que podían quitarme a Tomás si yo no colaboraba con lo que ellos estaban diciendo”.

Y un victimario sin sentencia se traduce en víctimas viviendo con temor

Para la siguiente sesión recibió un trato diferente y la Fiscalía actualmente se ocupa de corregir la versión falsa inscrita en la denuncia.

Sanando heridas en la Casa del Jardín

Al principio Mitzy se mostró reticente al buen trato que ahí le proporcionaban.

Repunte en violencia sexual tras la pandemia

La activista dijo que Tijuana, por su ubicación fronteriza y vecina de una de las ciudades con mayor capacidad económica como lo es San Diego, California, atrae mucho el turismo sexual.

“El problema de la trata de personas es muy común en ciudades grandes. Tijuana es una de ellas, y pone en una situación muy vulnerable a los niños, niñas y a las mujeres”.

ACCEDE A NUESTRA EDICIÓN DIGITAL ¡SUSCRÍBETE AQUÍ!

Violación: un crimen impune

Del total de víctimas de delitos sexuales, al menos 145 mil corresponden a violación.

La cadena de impunidad

En los procesos de investigación fueron detenidos más de 98 mil sospechosos, pero solamente se logró dictar sentencia condenatoria en 28 mil 455 casos, mientras que se registraron tres mil 586 absoluciones.

En el mismo periodo se obtuvo sentencia condenatoria irrevocable de 11% en los delitos de violación, violación equiparada y violación impropia.

Entre 2012 y 2022 se dictaron en el país 16 mil condenas por violaciones, 11 mil 542 por el delito de abuso sexual, 308 por atentados contra el pudor, 223 por pederastia, 202 por estupro y apenas 20 por incesto.

De las 328 mil 931 víctimas de delitos sexuales que oficialmente se registraron en diez años, el 91% permanece en la sombra de la impunidad.

Esta investigación periodística también reveló que el 36% de todas las víctimas de delitos sexuales a nivel nacional son menores de edad.

Aún más, de 2015 a 2020 aumentó un 76% el número de casos por lesiones por violencia sexual contra menores de 5 años, revela la Estrategia para la Prevención de la Explotación Sexual Comercial de Niñas, Niños y Adolescentes (ESCNNA), creada en 2022, de acuerdo con datos proporcionados por la Secretaría de Salud.

En México, solamente diez estados tipifican la pederastía en sus códigos penales, pero todas las entidades reportan víctimas menores de edad de violencia sexual.

Por ejemplo, en Aguascalientes la violación de una niña de tres años puede ser tipificada como “atentados al pudor”, una figura que engloba delitos que van desde tocamientos hasta penetración.

Cada vez más desprotegidos

A pesar de que el problema de los reportes de abuso sexual infantil ha aumentado, el SIPINNA recibe cada vez menos presupuesto para proteger a las infancias.

El Poder Judicial castiga pornografía infantil con un regaño

Una muestra de la impunidad en torno a los delitos sexuales es que el propio Poder Judicial de la Federación (PJF) ha aplicado sanciones mínimas a agresores.

Una denuncia por acoso sexual y laboral en el Poder Judicial derivó en la inhabilitación para desempeñar cargos, comisiones o empleos en el servicio público, por 10 años.

Las sanciones aplicadas a los funcionarios involucrados en delitos sexuales fueron sólo de carácter administrativo, pues el PJF no presentó las denuncias ante el Ministerio Público Federal.

“Hay dos casos de juzgadores federales donde prácticamente tenían años violando trabajadoras en el Poder Judicial y nadie hacía nada”.

NOTAS RELACIONADAS

Más Noticias