San Diego vivió un año sin mexicanos
La pandemia impactó ese mercado informal donde laboran connacionales solo con su visa de turista
Ana Lilia Ramírez / El Sol de Tijuana
LA NECESIDAD
En grupos de Facebook como Trabajos San Diego, CA, es constante la búsqueda de trabajadores para la limpieza de departamentos; de meseras y cajeros para restaurantes, además de personal para algunas de las fábricas ubicadas en Mesa de Otay.
Manuel Ortiz busca trabajadores de limpieza a través de grupos como ese, y dice que el cierre fronterizo golpeó su pequeño negocio de limpieza.
Víctor Clark Alfaro dice que el gobierno estadounidense “solapa” que mexicanos crucen a trabajar a San Diego porque son parte de una economía binacional.
Y aunque no hay cifras oficiales sobre esa mano de obra mexicana informal en suelo norteamericano, es un fenómeno social que no se puede ocultar, como lo muestran las afectaciones en los hogares del sur de la frontera durante esta emergencia sanitaria, añade.
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EL OTRO LADO
Julieta (nombre ficticio) trabajaba con visa de turista en Estados Unidos desde hace 10 años y su último trabajo fue limpiando una casa en Santee, CA, donde recibía 140 dólares por día.
Con la llegada del Covid-19 y el cierre de la frontera, decidió quedarse en Estados Unidos al inicio de la pandemia, pero las condiciones la hicieron volver porque solo tenía contacto con sus hijos y nietos mediante llamadas telefónicas.
“Me aguanté tres meses seguidos allá en el ‘otro lado’, pero me vine a Tijuana porque mi hija estaba embarazada. También me dio miedo que enfermara de Covid mi familia y no pudiera estar con ellos”, cuenta.
Julieta regresó a Tijuana en junio del 2020 y a un año de haber dejado aquella casa en la que trabajaba, la familia que la emplea y con la que ha desarrollado un lazo más allá de lo laboral, espera su regreso cuando vuelvan los cruces no esenciales para los mexicanos.
“La familia me está esperando después de un año. A mi compañera de trabajo le preguntaron si iba a regresar y yo les mandé decir que sí”, menciona.
Recuerda que antes de la pandemia pasaba la garita como “turista” una vez a la semana, siempre el mismo día y a la misma hora, pero no ha tenido alguna observación, e incluso después de tantos años ya conocía a algunos agentes fronterizos.
“Yo creo que sí sabían que trabajaba allá pero nunca me dijeron nada. Solo revisaban que no trajera drogas o algo ilegal”, menciona.
Para Julieta, que decidió regresar, ha significado un año sin recibir su pago en dólares. Sobrevive vendiendo a domicilio comida preparada entre sus vecinos y conocidos.
Y aunque ha sido un año difícil, afortunadamente ni ella ni su familia ha enfermado del SARS-CoV-2.
La señora Patricia Gutiérrez estima que son miles los trabajadores que se arriesgan a perder sus visas, porque se trata de un empleo mejor pagado que en México, aunque no tengan prestaciones como la seguridad social.
LOS VIAJES NO ESENCIALES
“Estamos hablando que a partir de que te vacunes y que se te aplique J&J (vacuna Johnson & Johnson), a los 14 días ya tienes suficiente generación de anticuerpos para gozar de esta inmunidad”, dijo el titular de Salud en el estado.
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“Mi objetivo es que la gente no fallezca. En el mejor de los escenarios yo considero que a la mitad, si no es que a finales de julio, tentativamente estaríamos hablando de la apertura de la frontera”, añadió el secretario de Salud en el estado.
Pero todo dependerá de que la población acuda al llamado de la vacunación contra el Covid-19.
Según datos de la Administración de Servicios Generales (GSA, por sus siglas en inglés), hasta antes de la pandemia transitaban por la Garita de San Ysidro más de 20 mil peatones y arriba de 70 mil vehículos al día.
Siete millones 300 mil peatones y 25 millones 550 mil automóviles se movieron por esta frontera en el 2019, lo que es sin duda un importante impulso para la economía de la zona San Diego-Tijuana.
Así que la pandemia de coronavirus no solo trajo una crisis de salud a ambos lados de la frontera, también rompió con un esquema de trabajo transfronterizo.
Ahora, en ambos lados de la frontera esperan el final de la restricción a los cruces no esenciales para regresar a sus trabajos o para reencontrarse con sus familias.































