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Análisismartes, 15 de marzo de 2022

Tintero | El antes y después

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Tras la pandemia de Covid-19, los hijos cambiaron su comportamiento.

El aislamiento los hizo agresivos. Ya no obedecen, solo quieren estar “pegados” al celular, es lo que dejó la educación a distancia.

Ya no desean hacer deporte ni jugar en la calle y su único vínculo de amistad es el chat.

El Instituto Tecnológico de Monterrey fue, desde hace 30 años, la primera institución en el país en practicar la educación en línea, método novedoso, pero bien aplicado.

Los maestros, si tenían tiempo, abrían un sistema y daban clases, así funcionaba, no por minuto, hora y planeación, enseñaban bien.

Antes, el periodismo lo ejercían periodistas y quedaba plasmado en páginas y ahora todos son directores, el gran negocio “poquitero”, pues quienes se dicen periodistas lo ejercen, vía facebook, a su modo y conveniencia. Lo que les den, pues, económicamente hablando.

Antes, el sistema de salud parecía seguro, ahora las personas tienen miedo de recurrir a una consulta.

Antes, un sepelio era todo un ritual, un honor despedir a quien fallecía, pero ahora nadie asiste por temor al contagio por Covid-19.

Antes no había barreras para conocerse, pero el cubrebocas puso límites entre la cercanía de las personas.

Antes las mujeres se sentían sumisas y ahora son más que valientes en su lucha de libertad de equidad y género.

Lo cierto es que ningún gobierno supo cómo enfrentar, el antes y después, con el coronavirus.

Muchas personas murieron por la negligencia de las autoridades.

Su prioridad fue esconder el mal, decir que era falso, minimizar como siempre lo han hecho.

En los gobernantes no hay un antes y después. Sigue siendo lo mismo.

Entre menos trabajen y más dinero obtengan es mejor.

El partido político es lo menos, antes, los excesos eran de quienes eran votados por el Revolucionario Institucional y ahora por Movimiento Regeneración Nacional.

El poder no cambia a las personas, solo las muestra como son.

México requiere un cambio, tampoco debe ser radical, sí paulatino.

En el Día Internacional de la Mujer, la gobernadora de Tlaxcala dio una muestra de poder.

Llamó por teléfono a Max Hernández Pulido, encargado de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, y le ordenó poner orden. Fue cuestionable, pero había excesos, las mujeres estaban fuera de control y no es permitible.

Las mujeres ni nadie deben comportarse con violencia. La vida debe cambiar. Ha enseñado el otro lado de la moneda. Derechos son justos para hombres y mujeres.

Al tiempo.

Epílogo

1.- NO AGRESIÓN... Se les cubre informativamente sus protestas y todavía agreden a reporteras y reporteros en el Día de la Mujer. ¿Eso les da derecho? No, es no.

Antes no había barreras para conocerse, pero el cubrebocas puso límites entre la cercanía de las personas.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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