Damos gracias a Dios porque después de dos años podemos contemplar la Palabra de Jesús, pues en ese lapso no había sido posible hacer esas expresiones de piedad y fe, pero hoy retomamos este caminar, expresó.
La Iglesia católicapermitió al pueblo tlaxcalteca expresar sus vivencias y su pesar durante los más de dos años de la emergencia sanitaria por Covid-19.
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En el atrio de la Catedral decenas de fieles meditaron las últimas palabras de Jesús en la cruz / Karla Muñetón | El Sol de Tlaxcala
Este Viernes Santo, la Iglesia católica permitió al pueblo tlaxcalteca expresar sus vivencias y su pesar durante los más de dos años de la emergencia sanitaria por Covid-19.
De manera atípica, el Obispo de la Diócesis de Tlaxcala, Julio César Salcedo Aquino, cedió la meditación de las Siete Palabras a la feligresía y a través de ese mismo número de historias, personas y familias compartieron su experiencia vivida a lo largo de la pandemia por esa enfermedad.
Antes, el religioso sostuvo que la proclamación de la Palabra de Dios no es para recordar ese suceso de hace cerca de dos mil años, sino que es una oportunidad para reflexionar y aplicar esas expresiones en la vida diaria.
En el atrio de la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, en la capital del estado, decenas de fieles meditaron las últimas palabras de Jesús en la cruz, pero en esta ocasión no las dijo el Obispo, sino que fue el pueblo de Tlaxcala.
La primera Palabra estuvo a cargo de Vianey, una enfermera del Hospital de Apizaco que vivió el dolor, la angustia y el miedo, tanto de sus pacientes, como de sus familiares. Ahí, habló de su experiencia con esa enfermedad y de cómo vio personas que perdieron la batalla prácticamente en soledad, para evitar cualquier propagación del virus.
Contó en que fue una de las miles de personas que contrajo ese virus, y se encomendó a Diospara librar la enfermedad.
En la segunda Palabra, habló Guillermina Morales Juárez, ama de casa, quien testificó las consecuencias de la pandemia en la sociedad.
Relató losestragos económicos que la pandemia causó al no poder salir a trabajar, pero, sobre todo, lamentó haber visto la muerte de personas, de familiares, amigos y conocidos.
A su vez, Rosy Sánchez, directora de Comunicación Social de la Diócesis, quien tuvo la responsabilidad de hacer llegar la palabra de Dios durante emergencia sanitaria a los hogares de la entidad, fue la encargada de la tercera Palabra.
Platicó la experiencia del contagio que vivió su familia y de ofrecer su enfermedad a cambió de la salud de su mamá, quien perdió la vida y fue sepultada el Día de las Madres del año pasado.
La cuarta Palabra fue por parte del padre Juan Carlos, vicario de la parroquia de San José Tlaxcala, originario de Tlaxco, quien también padeció la enfermedad.
El sacerdote señaló que contrajo el virus, que su salud fue mermando poco a poco y que, incluso, pensó que el Señor lo había abandonado, por lo que reconoció que su fe se quebrantó.
Recordó que un día, desde la ventana de su habitación en la que estuvo confinado, se despidió de sus padres y hermanos al considerar que no sobreviviría, pero no fue así.
La familia Vázquez Hernández, en el turno de la quinta Palabra, compartió su experiencia de colaborar para sanar a las personas.
Los integrantes de la familia platicaron que con la ayuda de sus trabajadores trasladaron a decenas de pacientes contagiados con un médico de confianza para ellos, y quien encomendaba su trabajo a Dios. Frente a los feligreses, destacaron que de todas las personas que llevaron solo una falleció y que ningún integrante de su familia se contagió.
La sexta Palabra estuvo a cargo de Antonia, una enfermera que al inicio de la pandemia tuvo muchas dificultades en su comunidad en donde fue discriminada por trabajar en el Hospital General de Nativitas (reconvertido para atender pacientes con Covid-19), pero que después, al ser una persona que atendió a muchos enfermos, se convirtió en el contacto entre pacientes y familiares.
Relató todo el proceso que vivió durante la pandemia, que lo más duro fue en la segunda ola por Covid-19 cuando no había camas y las personas seguían enfermando y otras perdían la vida pese a todos los esfuerzos médicos.
También contó cómo, anteponiendo la fe en Dios, ayudó a las personas enfermas, les otorgó consultas y hasta intervino para que pudieran conseguir medicamentos que mejoraran su salud.
Finalmente, la señora Areli N., al tener la oportunidad de meditar la séptima Palabra, expuso que a consecuencia de la pandemia retrasó varios meses la fecha de su matrimonio que fue concretado en marzo de 2021, y que ahora es mamá de un bebé de un mes de nacido.
Sin embargo, relató que el final de su embarazo lo vivió contagiada de esa enfermedad, pero dijo que se encomendó a Dios y a su voluntad y que todo salió bien.
7 palabras es una meditación que se realiza el Viernes Santo, con el fin de reflexionar sobre las últimas frases que pronunció Jesús en la Cruz.