La arquitectura eclesiástica fusiona arte y devoción
Las iglesias católicas están orientadas de oeste-este, con el altar hacia el este; así cuando el fiel entra va de las tinieblas a la luz
Mónica Vargas / El Sol de Tlaxcala
Al construir las primeras edificaciones, los arquitectos crearon un lenguaje visual relacionado con las formas de la naturaleza, pero las necesidades de la Iglesia exigieron cada vez más detalles.
El punto más importante es el altar en el que todo converge. Ubicado al este del edificio, es bañado por la primera luz de la mañana que entra por la ventana central y hace destellar a los elementos dorados que inundan el sitio.
ELEMENTOS SIMBÓLICOS
Las colosales cúpulas que saltan a la vista en la estampa local no solo embellecen el paisaje, también cumplen una función de fe y hasta el siglo XVIII, se emplearon únicamente en arquitectura sagrada.
El resultado fueron construcciones provistas de grandes ventanas, colocadas en parte en la nave central, las cuales se combinaron con el paso del tiempo con las claraboyas.
Las columnas de las iglesias, por su parte, tienen doble propósito: sostener el edificio y elevar a las almas hasta Dios.
Los arcos, por su parte, dan una idea de continuidad, mejoran la acústica y permiten la visualización de cada metro de construcción.
Según la Enciclopedia Católica 2021, el temperamento de la gente de Oriente, donde aparecieron las primeras casas de culto cristiano, requería la entrada de mucha luz y el reconocimiento del exterior.






























