Boleros confían en el regreso de clientes
En tiempos del Covid-19, Antonio Oviedo apenas atiende tres clientes al día
Filiberto Ramos / El Sol de Toluca
Bromea cuando expresa que "ni para darse un tiro" le alcanzaría. No es que lo haya pensado, pero en tiempos de cuarentena, el humor es gratis, carcajea.
"Nos estamos llevando dos, tres boleadas cuando mucho, mira, haz cuentas, son 20 pesos por cada una", reprocha el bolero a la crisis.
Hace cálculos en su memoria y explica que de los 60 pesos, 24 son para el pasaje de ida y vuelta a su casa, por lo que le queda un salario de 36 pesos para alimentar a su familia.
"Ya me eché todos los ahorros, se fueron en días", señala sobre los 5 mil pesos que había juntado para empezar a levantar otros cuartos en su vivienda.
"Es de 55 pulgadas, me la valuaron en ocho mil, pero sólo les quité dos mil, pa' poderla recuperar", añora el bolero de los Portales.
En buenos tiempos, la bola deja buenas propinas al día y "El Rey" cuenta con una cartera amplia de clientes que le pedían lustre desde las oficinas del ayuntamiento, la Cámara de Diputados y del ramo empresarial.
¿A crédito perdido empeñaste?, se le pregunta.
"No chingues, sí lo voy a sacar", responde Antonio aferrándose a la idea de que la crisis sanitaria pasará y retornarán los clientes y las propinas.
"El rey"
A Chimpa lo saludan los taxis con el claxon cada vez que pasan, los otros boleros, el que vende jugos, la policía de tránsito y la cadete.
"¡Ese Chimpa!", le grita del otro lado de la acera un mensajero de Estafeta que pasa por Hidalgo.
"¿Y tú, cómo ves esto?", pregunta el Rey de los boleros.
"Mira, ahí llevan a una víctima del Covid", señala cuando ve pasar sobre la avenida Hidalgo a una carroza que siguen en hilera camionetas con flores y coronas de muerto.
Antonio viste un pantalón color café y un camisón rojo, que usan a diario los 32 boleros de los Portales como uniforme.
"Me cae hijo yo salgo de ésta", ríe el Rey Chimpa echando su cuerpo a la pequeña silla con el cojín rojo. Muestra unos dientes amarillentos y dislocados.
Su apodo del rey se generó cuando su fotografía salió en un periódico y un diputado lo felicitó y enmarcó la página del ejemplar. Lo de Chimpa viene por su físico.
Mide casi 1.50 de altura. Usa bastón por las cicatrices de una fractura. Así, imposible que camine para ahorrarse el pasaje.




























