No fue una representación más
Alan y Juan viven su viacrucis diario en el Centro Preventivo y de Readaptación Social de Ixtlahuaca; purgan condenas de entre 60 y 70 años
Por Sandra Hernández
Mención aparte merece los latigazos que le propinaron a Alan M, los cuales no fueron fingidos, como se pudo constatar en su cuerpo, en donde quedaron las marcas de éstos.
Escenario elaborado a base de material reciclado
Al respecto, Florencia Genovena Juárez, directora de este Centro Penitenciario precisó que utilizaron material reciclado para la elaboración de los escenarios, el cual obtuvieron de la recolección (por varias semanas) de cajas de comida que ingresan al lugar.
En cuanto a la forma en que fueron designados los papeles, explicó que “fue un poco de casting”, pero algunos se propusieron. En pocas palabras, el común denominador de cada unos de ellos fue: “Su enorme fe”.
Experiencia de devoción encarnar a Cristo
Por su parte, Alan M aseveró que para él fue un enorme reto y satisfacción encarnar nuevamente a Cristo, sobre todo, porque su familia es muy creyente.
“Hago actividad física y me recupero fácilmente de los golpes”, externó al tiempo de señalar que fue sentenciado por homicidio a 70 años de prisión, y cree firmemente en que tarde o temprano Dios lo escuchará, “porque el que nada debe nada teme”.


























