Arreglazapatos, un oficio que se olvida
Don Platón recorre la región de Tulancingo en su bici todos los días
Octavio Jaimes
“Llevo seis o siete años haciendo esto, desde que llegué a Tulancingo. Cuando corro con suerte, ‘pesco’ alguna chamba de albañilería, plomería o hasta de electricidad, pero si no, me la llevo aquí.”, contó.
Sin embargo, dice que por lo general arregla de seis a ocho pares diarios, que cobra en 35 o 40 pesos, dependiendo la complejidad del trabajo. En ocasiones, cuando llueve o no hay tanta suerte, reúne apenas 80 pesos, que según él, cubren la cuota diaria de comida.
Su horario de trabajo no es fijo, pero por lo general se le puede encontrar de las 08:30 de la mañana hasta las 18:00 horas, pues ahora que oscurece temprano, “debe terminar antes”.

















