Cerro de Tezontle, emblema de Tulancingo
La elevación rocosa de tipo Tezontle, ha sido escenario de tragedias, historias y tradición
Alejandra Soto
En el paisaje urbano de Tulancingo destaca una prominente elevación conocida como el Cerro del Tezontle, que se erige como un distintivo característico de la ciudad.
Este emblema de Tulancingo, situado a escasa distancia del corazón de la ciudad, específicamente en la calle de Hidalgo, cerca del conocido "Tulantianguis", ha sido testigo de historias, algunas de ellas trágicas.
Durante los 90´s, este sitio fue escenario de eventos lúgubres, incluyendo suicidios, y hasta la fecha, las cuevas que hay en el cerro son usadas como refugio para algunos indigentes, creando una atmósfera que oscila entre lo olvidado y lo habitado.
Quienes poblaban el cerro habían sido desplazados del centro de la ciudad que se iba formando y entre estos pobladores destacan siete mujeres con nombres de aves: Alondra, Urraca, Golondrina, Paloma, Mirla, Mirta y Clorinda.
La mujer más joven, Alondra, se casó con un hombre, que era campesino, originario de Acaxochitlán por recomendación de sus compañeras, y después de celebrar la unión el joven matrimonio partió del municipio a su nuevo hogar.
Una vez en Tulancingo, el esposo de Alondra notó que ella no se fue a la casa de su familia sino directamente a las cuevas del cerro del Tezontle y fue entonces cuando vio a su esposa participando en un aquelarre.




















