“No es necesario que se vea bonita, es un espacio público y tiende a dañarse, pero sí que al menos allá un señalamiento como en las demás ciclo pistas, de que aquí puede caminar las personas o andar en bici”, comentó Jaime Vera, ciclista.
Desde épocas antes de Cristo, se acostumbraba llevar ofrendas a Dios compuestas por semillas, trigo y otros productos de la siembra, para agradecer y pedir por buena cosecha, explicó el clérigo