Los dos Monterrey
Dos poblaciones del norte continental americano tienen el nombre de Monterrey: la capital del Estado mexicano de Nuevo León, y la que se halla como a doscientos kilómetros al sur de San Francisco, en Alta California.
El origen de la denominación de ambos lugares es el mismo: sus fundadores la impusieron en honor de Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, virrey que fue de la Nueva España de 1595 a 1603, periodo en que ocurrieron ambos bautizos.
El de la hoy próspera urbe mexicana fue hecho por Diego de Montemayor, quien estableció la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey, en el Nuevo Reino de León, el 20 de septiembre de 1596.
Gaspar de Zúñiga y Acevedo
Era nativo de Monterrey, España, donde nació en 1560.
Como nuevo virrey hizo su entrada triunfal en la ciudad de México el 5 de noviembre de 1595, y pronto se le llegó a considerar inteligente y decidido, dotado de enorme sentido de responsabilidad, que ejercía con la prudencia necesaria.
Murió en 1606, cuando era virrey de Perú.” (Real Academia de la Historia.)
Diego de Montemayor
Era originario de Málaga, donde nació en 1530. Se convirtió en militar y se radicó en Nueva España.
Tiempo después recibió el cargo de alcalde y escribano real de Saltillo.
En 1596 obtuvo la concesión de fundar una población de españoles a orillas del río Santa Lucía, zona que se había distinguido por haber sido muy hostil a los conquistadores.
Nombró Monterrey a este lugar en honor del virrey Gaspar de Zúñiga, quien mucho lo había ayudado, y en él instaló a doce familias.
Tras fallecer en abril del año 1611, a los 81 años de edad, recibió sepultura en el convento de San Francisco, en el propio Monterrey. (Enciclopedia.net)
Sebastián Vizcaíno
El bautizo del sitio altacaliforniano lo hizo Sebastián Vizcaíno a finales de noviembre de 1602, en su segunda navegación a las Californias patrocinada por el virrey. En la primera, de 1596, otorgó a la actual capital de California Sur el nombre de La Paz.
El 5 de mayo de 1602 salió de Acapulco en su segundo viaje a explorar los litorales peninsulares de dicha extensa posesión novohispánica. Él mismo nos lo cuenta:
Prosiguió el viaje al norte el 5 de julio, y la expedición demarcó la costa hasta el cabo Mendocino (en el paralelo 40°), fijando la toponimia, con la recomendación de las bahías de Monterrey y San Diego como puertos de arribo del galeón de Manila al continente.
De manera que el topónimo ha de escribirse correctamente con doble “r” en ambos casos.
















