Locallunes, 17 de marzo de 2025
Hecha con madera de educadora
Llegó a La Paz a los 17 años, procedente de Ciudad Guzmán, Jalisco, el 15 de agosto de 1955
Llegó a La Paz a los 17 años, procedente de Ciudad Guzmán, Jalisco, el 15 de agosto de 1955
La Paz, Baja California Sur.- Alicia Concepción Gallo y Larios quería ser doctora, sin embargo, las circunstancias la llevaron a la pedagogía, actualmente es maestra jubilada de preescolar y de primaria, no niega su carácter fuerte, ni su fe católica.
Rosaura Zapata Cano, la docente paceña orgullo de Baja California Sur, pionera de la educación preescolar en México a principios del siglo XX, por los años sesenta vio cómo Alicia se desenvolvía frente a grupo en un jardín de niños en el que trabajaba por amor a su profesión, desde antes, Zapata Cano ya había distinguido que Alicia tenía madera de educadora.
“Como alumna durante el primer año de la Normal, el profesor Domingo Carballo me dijo que me preparará para darle la bienvenida a la maestra inspectora Rosaura Zapata, años después el maestro me dijo que le había preguntado quién era yo, porque me había visto madera de educadora”.
Alicia llegó a La Paz a los 17 años, procedente de Ciudad Guzmán, Jalisco, el 15 de agosto de 1955. El cambio de residencia se debió al nuevo trabajo de su padre Luis Julio Gallo Quevedo, nombrado encargado de terrenos nacionales, quien le aconsejó que ingresara a la Escuela Normal Urbana de La Paz para ser maestra, pero ella quería volver a su vida en Guadalajara.
Alicia es además exdiputada en la V legislatura del Congreso del Estado de Baja California Sur, cargo que ejerció de 1987 a 1990, es además la primera mujer en la historia de la Benemérita Escuela Normal Urbana, Domingo Carballo Félix, en haberse graduado, en la misma generación, de dos carreras al mismo tiempo.
¿Cómo fue conocer a Rosaura Zapata Cano?
“No solo conocí a Rosaura Zapata, también estuve la oportunidad de sentir su cariño. Al graduarme no contaba con plaza de educadora, así que comencé a trabajar sin paga en el jardín de niños de un lado de la Normal. Un día llegó de inspección, Rosaura Zapata Cano me observó dar clases y al final me invitó a la Ciudad de México para ayudarme a tramitar mi plaza”.
“Me invitó a alojarme en su casa durante los cinco días que duró mi trámite. Me acompañó para hablar con la titular del área de preescolar de la Secretaría de Educación, Elena Chávez”.
¿Qué experiencia se llevó?
“La experiencia de estar en la casa de Rosaura Zapata me dejó varias enseñanzas, una de ellas sobre puntualidad, la maestra me dijo: ‘el desayuno, se sirve a las 8’, y un día me preguntó: ‘¿qué hora es?’, le respondí, son las ocho, me contestó, ‘no, son las ocho dos’, la puntualidad es la carta de presentación personal”.
¿Cómo era la personalidad de Rosaura Zapata?
“Era amable, pero firme con las personas, pero con los niños era toda amor, cuando visitaba La Paz trabajaba todo el día, pero a las 6:30 dejaba todo, solía ir a su habitación del Hotel Perla que tenía vista al mar y se ponía a observar el mar desde su balcón y cuando se iba a ocultar el sol decía en voz alta: 'Este es mi momento’. Ya no hablaba más, solo se extasiaba contemplando el crepúsculo”.
¿Qué le contaba la maestra?
“Que cuando era pequeña, su madre la llevaba a la playa, y desde entonces era muy apegada al mar, nació en La Paz, en esquina de la calle Francisco I. Madero y José María Morelos, su padre era el general del ejército mexicano Claudio Zapata, con el cambio de región militar llegó a la Ciudad de México.
Fue ahí donde le pidió a que la enviara a Francia para estudiar a los grandes pedagogos, como Enrique Pestalozzi y María Montessori, en aquella época las niñas y niños en edad preescolar le llamaban párvulos, en Francia al jardín de niños le llamaban kinder garden.
Cuando llegó a México con toda la información para formar la educación preescolar, estableció desde un principio que en México se llamarían jardines de niños”.
¿A qué otro gran maestro conoció?
“Cuando trabajé en el Instituto Federal de Capacitación para el Magisterio, que tenía la función de capacitar a los maestros no titulados en los programas de las escuelas normales de México, le di clases a Jesús Castro Agúndez y a otros grandes maestros sudcalifornianos”.
¿Cómo fue su vida política?
“Antes que yo ingresara a la vida política había otras mujeres como María Luisa Salcedo, Carmen Ortega, Martina Delgado, María Luisa Piñuelas, Prisca Melgar, mujeres de la política, las primeras diputadas federales que hubo, yo fui diputada en la V Legislatura de 1987 a 1990.
Coincidí con mi sobrino Jesús Gallo Rodríguez, diputado por el Partido Acción Nacional, tuvimos una discusión en tribuna y al otro día los titulares decían que había habido palenque en el congreso”.