Lucha ciudadana aleja a proyectos turísticos
Baja California Sur tiene más de 37 organizaciones que forman parte del frente de defensa ambiental, destacándose grupos como Agua Vale Más que Oro
Alan Flores / El Sudcaliforniano
Baja California Sur cuenta con cuatro parques nacionales: Cabo Pulmo, Bahía de Loreto, Sierra de la Laguna, y Zona Marina del Archipiélago de Espíritu Santo.
Estos se destacan por su enorme biodiversidad y riqueza ecológica. Además, el estado alberga múltiples Áreas Naturales Protegidas (ANP) que representan una extensión fundamental para la conservación de especies y ecosistemas.
Cabo Pulmo, ubicado en el municipio de Los Cabos, es un área icónica, considerada como uno de los últimos arrecifes coralinos vivos en el Pacífico oriental.
Esta zona es un refugio vital para numerosas especies marinas y es conocida por la recuperación espectacular de su biodiversidad tras ser declarada parque nacional en 1995.
Esta área protegida ha sido el punto focal de conflictos recientes, en los cuales la sociedad civil se ha movilizado para proteger este tesoro natural.
Balandra, por otro lado, ubicada al norte de la ciudad de La Paz, es una de las playas más emblemáticas de Baja California Sur, famosa por su paisaje único y su simbólico "hongo de Balandra".
Su protección ha sido demandada de manera constante por los ciudadanos, especialmente ante el riesgo de sobreexplotación turística.
La Abundancia y Baja Bay: la presión social como factor decisivo
Sin embargo, la autorización de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) fue revocada tras determinarse que su aprobación fue inadecuada y contradijo las opiniones de la Conanp.
La revocación no fue un proceso aislado. De acuerdo con Bárcena, la Semarnat ha iniciado una revisión exhaustiva de todos los desarrollos en Cabo Pulmo, incluyendo el proyecto Baja Bay Club.
Dicho proyecto abarca 610 hectáreas en la comunidad de La Ribera y planea la construcción de villas residenciales, hoteles y un campo de golf.
Los ciudadanos y grupos ambientalistas han señalado el riesgo de sobreexplotación del acuífero local, así como el impacto irreversible en la flora y fauna del lugar.
"Estamos preocupados porque el Parque Nacional Cabo Pulmo es una prioridad para nosotros", afirmó Bárcena, en una clara muestra de la postura actual del gobierno federal.
Kuni: rechazo popular y la cancelación del proyecto
Otro ejemplo emblemático de la resistencia social contra los megadesarrollos es el caso del megaproyecto Kuni.
Anunciado inicialmente como un modelo de turismo de lujo, Kuni fue cancelado públicamente por el gobierno de Baja California Sur tras una serie de protestas que señalaban sus riesgos para el medio ambiente.
Sin embargo, la empresa desistió de la presentación de sus trámites de impacto ambiental, antes de obtener alguna resolución negativa de la Semarnat.
La presión ejercida por la ciudadanía, en conjunto con grupos ecologistas, fue determinante en esta decisión, para que el mandatario se pronunciara.
Los manifestantes denunciaron que Kuni reproducirá el modelo de desarrollo depredador que ha generado cinturones de miseria en otras partes del estado, como Los Cabos.
"La Paz es valorada por su naturaleza, no por grandes hoteles o cruceros", enfatizó Adrián Trasviña, uno de los líderes del movimiento.
La construcción de hoteles y áreas turísticas a gran escala requeriría recursos energéticos y de agua que La Paz no puede proveer sin afectar a las comunidades locales, muchas de las cuales ya enfrentan crisis en el suministro de servicios básicos.
Los Cardones: deuda histórica de Andrés Manuel López Obrador
No solo los proyectos turísticos han enfrentado el rechazo de la comunidad. En septiembre pasado, la Semarnat anuló la autorización de impacto ambiental otorgada al proyecto minero Los Cardones, promovido por Desarrollos Zapal S.A. de C.V. en 2014.
Más de 37 organizaciones
Estas organizaciones han logrado sumar voces y visibilizar el impacto potencialmente devastador de proyectos como La Abundancia, Kuni y Baja Bay.
Además de los problemas ambientales, la comunidad ha denunciado el impacto social y económico que estos proyectos podrían traer.
La construcción de 20 mil cuartos de hotel, como los planteados en Kuni, incrementaría la presión sobre el ya limitado suministro de agua, agravando una crisis hídrica que afecta a miles de familias en la región.
La historia de estos megadesarrollos en Baja California Sur es de una comunidad que se niega a ser ignorada por las autoridades ambientales.
La defensa del territorio y del medio ambiente se ha convertido en una causa común que une a habitantes, académicos, y activistas.
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"No dejaremos que destruyan nuestro territorio. Este es sólo el inicio de una lucha que defenderemos con todas las herramientas legales a nuestra disposición", concluyeron los organizadores de una marcha reciente.
Para Baja California Sur, la defensa de sus recursos naturales es también la defensa de su futuro.

























