Alguien no lo está pasando nada bien en el Palacio de Bucareli, sede de la Secretaría de Gobernación. Nos cuentan que, tras lo declarado por el Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada, el caos impera en la dependencia. La decisión del Comité de solicitar al Secretario General de la ONU que remita urgentemente la situación de las desapariciones forzadas en México a la Asamblea General, deja al país muy mal parado internacionalmente. Esta sacudida ocurre en un momento crítico: justo cuando el canciller Juan Ramón de la Fuente deja la SRE, mientras la Secretaría de Gobernación intentaba, por primera vez, tender puentes con los colectivos y en pleno inicio del puente vacacional. Al parecer, las acciones del actual gobierno no han sido suficientes para que el Comité de la ONU considere que la situación es aceptable. Habrá mucho más de este tema; es cierto, en Palacio Nacional están de vacaciones, pero el escenario que encontrarán a su regreso será más que complejo.
Mientras las costas de Veracruz siguen bajo la sombra de la duda debido a un derrame de petróleo cuya procedencia sigue sin aclararse (la versión oficial es tan mala como los informes de Pemex a la SEC), las playas pierden atractivo para visitantes y turistas. Por si fuera poco, los prestadores de servicios ven cómo se les escapa de las manos la derrama económica de Semana Santa. En este contexto, ciudadanos veracruzanos han lanzado duras críticas contra la gobernadora Rocío Nahle por anunciar un concierto gratuito de Martin Garrix. En la entidad, el evento es visto como una distracción ante el deficiente control de su administración frente a un problema que, desde el inicio, fue calificado por las autoridades locales como algo menor. Las críticas llueven desde todos los frentes, y mientras el Gobierno Federal —a través de un equipo multidisciplinario— asegura que ya atiende el asunto, los veracruzanos cuestionan severamente las prioridades de la gobernadora.
Pues el Nacional Monte de Piedad, cumplió seis meses de huelga y la incertidumbre crece en torno a la continuidad de la institución. Nos dicen que la negativa constante y reiterada de parte del sindicato y sus líderes ha sido la causa de que el conflicto, no termine de una vez. De hecho, aunque los trabajadores marchen y los clientes, tengan dudas del destino final de la institución, nos han dicho que en la Secretaría del Trabajo, las pláticas están casi estancadas, ya que no hay propuesta viable para la institución. Y conste que este es un conflicto que viene de hace años, siendo el sindicato, manejado como coto de poder de los líderes que vienen apoyados desde el gobierno pasado en cada vez más, subir las exigencias, que no terminan de permear a los trabajadores.
Nos mencionan que en el Congreso de la Unión, no hay prisa por aprobar ningún proyecto de ley o reforma más, en este periodo ordinario de sesiones. Al menos así, se encuentra el ánimo en la Cámara de Diputados, donde de plano, todo mundo le dice al coordinador de Morena que sí, pero no le dice cuándo. El periodo ordinario, termina este mismo mes, y hay una gran lista de pendientes, que van en todos los tenores, pero que, tras el Plan B, nadie quiere -con honestidad nos comentan— hacer algo más, al menos en los próximos días. En Palacio Nacional lo saben y van a buscar que los coordinadores legislativos aprieten las tuercas, pero saben que algo se rompió en el ánimo de diputados y senadores, que mencionan en voz baja, su molestia de cara a las elecciones del 2027 y las reglas de no reelección y otras cosas, que se vienen repitiendo en la actual administración.
Pues nos dicen que ya hay por lo menos unos tres mil taxistas tradicionales que se afiliaron a una empresa de reciente creación que se llama MX Taxi y por medio de esa plataforma ya son parte de los servicios de Uber. Los pagos a los choferes no son directos, son tercerizados por la nueva empresa que se lleva su comisión luego de pagar una cuota a la trasnacional y luego ya le pagan a los taxistas. Lo interesante es que además de los taxistas tradicionales se podrían sumar los choferes que ya están trabajando en otras empresas de transporte como son las que están en el aeropuerto y todo esto para poder atender la enorme demanda que se espera con el mundial de futbol. Uber no atendería directamente a los usuarios, lo harían mediante su plataforma, pero este tema aún está en revisión por el monopolio existente en el AICM.