Con una pistola en cada mano, Rodolfo Álvarez del Castillo sembró el terror; su dinero e influencias abrieron las rejas de la justicia, hasta que la venganza lo alcanzó en su propia tierra, Guadalajara, Jalisco
Bajó del avión con un traje nuevo y una cita con el peligro; días después, un talonario de cheques y dinero intacto llevaron a reporteros y policías hasta una fosa secreta en el Ajusco