No hay mal que dure 100 años
AJO Y AGUA
Hugo Sánchez
El futbol da revanchas y hace justicia siempre que el reglamento o sistema de competición así se lo permita. Es como la vida en sí, que se abre camino en los momentos más difíciles.
Haber terminado en la segunda posición de la clasificación le valió al Atlas para avanzar a la final del futbol mexicano por primera vez en 22 largos años, pese a la derrota de 0-1 que sufrió el domingo ante la visita de los Pumas de la UNAM.
Con el paso de las jornadas, el club tapatío se abrió camino hasta la Liguilla del Apertura 2021, un hecho ya de por sí histórico y que muchos consideraron como un milagro, casi, dicho por ellos mismos, como el fin del mundo.
Incluso hay aficionados que, penosamente y dicho con mucho respeto, partieron de este mundo con la esperanza de ver al Atlas proclamarse campeón.
Aquel 22 de abril de 1951, los Zorros coronaron una temporada en la que alcanzaron 30 puntos, tras 12 triunfos, seis empates y cuatro derrotas.
Siete décadas después, el conjunto que ahora es dirigido por el argentino Diego Cocca busca la gloria tras haber sumado 29 puntos, producto de ocho triunfos, cinco empates y cuatro derrotas.
Claro que eran otros tiempos, sin la Liguilla, con una temporada larga entre 12 equipos que se enfrentaron a ida y vuelta para hacer campeón al que más puntos hiciera después de 22 fechas.
Lo hizo también con 29 puntos, ocho triunfos, cinco empates y cuatro derrotas. Es curioso que sólo la diferencia de goles a favor marcó el camino de ambos equipos hasta enfrentarlos este jueves, en León; y el domingo, en Jalisco.
Atlas eliminó a los Pumas de la UNAM, que, hay que mencionar, apuntó su nombre entre la lista de los invitados a la fiesta grande después de acceder mediante la repesca, ubicado en la posición 11.
Tras imponerse 0-1 en el estadio de Ciudad Universitaria, al Atlas le bastaba el empate y hasta perder por un gol para avanzar a la final.
Y así fue, con dosis de sufrimiento y hasta polémica, ya que el árbitro no señaló lo que bien pudo haber sido un penalti a favor del conjunto visitante, y que pudo haber cambiado la historia.
Si se equivocó o no, es tema del pasado. En primera, porque hablamos de un mal que afecta a todos, a unos más que otros; y que, así como ahora se equivocó a favor del Atlas, en ocasiones anteriores lo ha hecho en su contra.
En segunda, porque hay que saber ser buen perdedor, sin que eso signifique que deban acostumbrarse. Lo hecho por los Pumas este torneo es de reconocerse, pero tampoco hay que celebrarlo por todo lo alto, ya que su actuación en la fase regular dejó mucho que desear.
Habrá que hacer una autocrítica y marcar en rojo los aspectos a mejorar, porque la irregularidad no se puede volver un distintivo del equipo universitario.






















