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Policiacadomingo, 19 de junio de 2022

La Mora Parte 3: ¿Me creerías si dijera que estoy enamorado?

Sammy Loren es un escritor y productor de videos. Está lanzando ‘Cartel, Inc.,’ una novela sobre un videoartista fracasado que es secuestrado por un cartel mexicano y forzado a dirigir sus publicidades de TikTok. Ahora vive en LA y cura Casual Encounters, una serie de lectura semanal

La Mora
Por Sammy Loren
Traducida por Mariana Rodríguez

El Hotel Cuba puede que tenga una calificación de cinco estrellas, pero es seguro que desde los treintas no le han dado ni una pintadita; el control remoto está encadenado al buró, las sábanas hechas jirones y un escroto de focos desnudos cuelga del techo.

Pero yo no estaba en la Ciudad de México por vacaciones. Necesitaba encontrar a La Mora, entender por qué me robó, descubrir si los días pegajosos que habíamos pasado pegaditos, habían significado algo para ella.

¿Y si no la encontraba? Siempre podría optar por saltar desde uno de los rascacielos que rodean la Ciudad de México.

—¿Qué es Cicatriz?

—Una farsa en la que todos los gringos caen y pierden sus dólares.

—Estoy buscando una mujer—le dije—su nombre es La Mora.

—¿Tu novia?

—Más o menos…nos conocimos en Los Ángeles, ella me robó.

—Suena a amor verdadero—respondió.—Preguntaré por ahí.

—¿Conoces el Covadonga o La Mascota?—pregunté, recitando los nombres de las cantinas que La Mora había escrito en los márgenes de la novela de Herrera. —¿O Escandalar? ¿Sabes dónde quedan?

—La única diversión en la Ciudad de México está frente a ti—dijo Carmen.—Puedes agradecerle a la puta de la alcaldesa, doña Claudia por cerrar todo. Pinche judía.

—¿Qué tiene que ver que sea judía?, ¿Eso es malo?

—Me estoy quedando en El Hotel Cuba.

—Ah mira, el jefe de jefes quedándose en un mierdero más asqueroso que mi tercer marido…—dijo, mientras se quitaba las zapatillas para ponerse unos Crocs que sacó de su bolsa.

—No bebo, calorías vacías. El tiempo corre, güero.

—¿Puedo tomarme una foto contigo?—le pregunté al terminar.

—No, cómo crees, yo soy una profesional—lo dijo mientras me tomaba una foto y arrojaba la polaroid sobre la cama. —¡Buena suerte con tu chica!

Quedé aturdido, débil y hambriento; pero bebiendo tequila y haciendo pilates volví a llamar a Pujol.

La línea sonó y sonó hasta que dejó de hacerlo.

Continuará ...

Arte: @b0mbay_

Dirección: @andresxestrada

Edición - @casualencountersz

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