Miguel Ángel se abre paso en el transporte público
Es un hombre invidente que para salir adelante canta en el transporte público
Mariela Tapia
Miguel Ángel Pacheco Valente, es un hombre invidente que desde hace seis años, canta en los camiones para sobrevivir, ya que personas como el no consiguen trabajos fácilmente.
Todos los días se levanta alrededor de las 6:00 horas para empezar su jornada y tomar el transporte público en el fraccionamiento Los Naranjos, al sur de la ciudad. Sale de su hogar y con su bastón se da lugar en la vía pública.
Al iniciar, visita uno de los Oxxos para comprar unos “Halls”, en donde las cajeras lo saludan por su nombre. Después otra vecina de la zona lo encamina a tomar el camión, cruzando la avenida Francisco Javier Castillo Negrete.
Para que los camioneros lo puedan ver y asegurarse que lo van a subir al camión, levanta su bastón y con cuidado sube por las escaleras de un camión Atusa que tenía los vidrios quebrados del lado derecho.
LA VOZ DE LA FRONTERA constató una parte del recorrido de Miguel Ángel, quien se debe de esperar a que se desocupe el pasillo central del camión para poder pedir una propina a los pasajeros.
“Cuando me lo vendieron me dijeron qué botones aplastar para poder manejarlo, y traía un micrófono de los que van aquí en la cabeza, pero se me descompuso…y ahorita canto con el radio así solo”.
Aprender a moverseHasta hace seis años, Miguel reconoció que no sabía cómo andar por las calles, pero desde que se animó a hacerlo, ya nada lo ha parado.
“Le decía al chofer de los camiones que si me podía bajar en una parada del camión, me bajaba y ya preguntaba dónde estaba y ya me ubicaba, y me decían, ‘estás entre tal calle y tal calle’, entonces así fui aprendiendo como manejarme”.
Su historia
Por otra parte, hay otras zonas que prefiere evitar debido a que suele haber pocos peatones, lo cual es común en el poniente, alrededor de la delegación Progreso.“Me da un poco de inseguridad estar esperando porque no se escuchan personas”.
Su mensaje
A las personas con discapacidad visual que tengan el deseo de ser independientes les recomendó dar el salto, pese a que sus seres queridos los deseen tener resguardados en sus hogares.
“Que le echen ganas y no se dejen vencer; hay que salir adelante”.
En su caso, dijo que para él era una prioridad hacer su vida sin sus padres, quienes no podrán estar por siempre en vela por él.
A aquellos que piensan que no deberían permitir a los invidentes salir de sus hogares, consideró que es una mala práctica el sobreprotegerlos, ya que es importante que tengan un lugar activo dentro de la sociedad.
“No deben de hacer eso porque en vez de protegerlos, no los dejas ser y nunca aprender a hacer nada por sí mismos, no es buena la sobreprotección, yo la viví, por eso les digo que no es buena”.





























