De voceador a profesionista
Nunca se sintió explotado en su niñez porque disfrutaba lo que hacía
Juan Galván
A su mente regresaron aquellas mañanas frías, unas lluviosas o con tolvaneras, no había pretexto, ya que si se dormía otro lo suplía y se podía quedar con su esquina y sus clientes ganados a pulso.
Recompensas
Lo disfrutaba
Sin infancia robada
Nunca ha dejado de aprender de sus colegas, entre los que ha hecho buenos amigos, pero sin olvidar que todo inició desde su labor como voceador de LA VOZ.























