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Localsábado, 22 de junio de 2019

El sol que ilumina al Matomí

A 75 kilómetros al Sur de San Felipe hay una comunidad integrada por 21 familias que sacan provecho de los intensos rayos del sol con la intervención de investigadores de la UABC.

Érika Gallego

Durante 46 años, Gregorio León Rodríguez, “Don Goyo”, ha radicado en el ejido Matomí ubicado a 75 kilómetros al Sur del puerto de San Felipe, un sitio con vegetación escasa, cerros secos y un calor que rebasa los 47° centígrados entre junio y agosto.

El poblado en el que radican 21 familias dedicadas a la pesca no tiene servicios básicos, a una pipa se le compran 200 litros de agua en 35 pesos, mientras la energía eléctrica llegó hace apenas 4 años y la consiguen a través de los rayos del sol.

Procedente de Ciudad Obregón, Sonora, “Don Goyo” llegó al Matomí en 1976, hasta antes del 2015 vivió sin luz al igual que el resto de las familias que ahí habitan y forman la comunidad.

“Con un cartón nos echábamos viento, nos íbamos a dormir a la orilla de la playa esperando que refrescara con la brisa”.

EL SOL, UNA FUENTE DE LUZ

Hace 5 años el Gobierno del Estado de Baja California buscaba un sitio para instalar una planta generadora de energías limpias para producir luz a través del sol y el viento.

Aunque había otras dos opciones, los pobladores convencieron a la administración de instalar el proyecto en el ejido Matomí donde utilizaban generadores de luz a base de diésel para encender focos y ventiladores.

Por cada noche, las familias gastaban hasta 20 dólares en combustible para echar a andar el generador.

Con recursos de la UABC, del Estado y del Colegio Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), se instaló una microred con 176 paneles solares y 164 baterías.

Natividad Ruiz es habitante del ejido y también el encargado de la planta a la que están conectadas las 21 familias que ahí residen.

“Es un proyecto de la UABC, ya había postes y un generador que funcionaba con diésel, pero solo durante 3 horas al día, era un costo muy alto para las horas que duraba”.

Con los 176 paneles se producen 50 kilowatts que permiten a las familias encender un aparato de refrigeración en el verano, mientras ´Don Goyo´ refrigera los productos que ofrece en la única tienda que tiene el poblado.

Los paneles solares producen la luz a través de los rayos del sol, ésta se va a la red central desde donde se distribuye y se almacena en las 164 baterías que permiten que haya luz durante la noche.

Para los residentes del ejido Matomí, un día nublado o de lluvia es un día sin energía.

De la mano de la UABC, la comunidad se organizó y entonces ahora llevan a cabo su propia facturación donde el pago mínimo es de 200 pesos en base al consumo de cada hogar.

Natividad no es solo quien atiende el mantenimiento de la microred, sino también se encarga de elaborar los recibos en base a un software y luego los reparte entre los usuarios para que una vez al mes pasen a hacer su pago ante un tesorero.

Lo recaudado sirve para sostener la operación de la planta.

CAPACIDAD PARA UN AEROGENERADOR

Para ese poblado el sol no solo es significado de calor, sino también representa la única opción de contar con un servicio básico de luz, al menos para soportar el verano.

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