Localjueves, 15 de marzo de 2018
Instantáneas de Mexicali, un recuerdo imborrable
Capturaban en pequeñas fotos una parte de la historia de la ciudad y quienes la habitaban
Erika Gallego

Era el inicio de los años 70, Mexicali gozaba de una viva zona centro con decenas de tiendas, centros de entretenimiento y restaurantes a los que acudían los jóvenes, las familias y por supuesto, las parejas que buscaban el mejor sitio para una cita romántica. Una de esas parejas era la conformada por Reyna Caudillo y José Plata, ella, una joven originaria del valle de Mexicali empleada de la entonces Farmacia Berlín, ubicada en la calle México y él, un caballero que desde La Paz, Baja California llegó a tierras mexicalenses en busca de una vida mejor.
Tal como lo dictaban los noviazgos de aquella época, ambos acordaban verse una vez a la semana y el lugar ideal para ello era el desde entonces popular restaurante Blanca Nieves, situado en la avenida Reforma, en el corazón de la ciudad. Años más tarde, Reyna y José decidieron casarse y convertirse en padres y aunque la zona centro ha cambiado drásticamente, los recuerdos sobre los paseos por sus calles hace más de cuatro décadas quedaron registrados para la historia en diversas fotografías que en aquel tiempo eran capturadas por las cámaras del negocio Instantáneas de Mexicali, ubicado sobre la avenida Madero.
Son cientos las personas que hoy en día resguardan en algún álbum familiar las características fotos que se distinguían por ser capturadas cuando la gente caminaba por las banquetas de la zona Centro, imágenes que dejan ver una pequeña parte del antiguo Mexicali y su gente además de que permiten conocer la moda, los peinados y hasta el calzado usado en esa época. La historia de Instantáneas de Mexicali es contada por Gaspar Mercado, conocido fotógrafo que desde hace más de 50 años ha estado detrás del lente capturando personajes que han formado parte de la historia de la capital de Baja California.
“Jesús Hernández era el dueño de ese negocio que estaba por la Madero casi enfrente del Correo viejo, ahí tenía él su estudio fotográfico, él tenía las cámaras y se las daba a sus empleados para que se fueran por toda la banqueta y retrataran a la gente que pasaba”. La clave era capturar a quienes caminaban sin darse cuenta de la presencia de la cámara, lo que permitía captar la verdadera esencia de las personas, según el fotógrafo.
Con boletito “A la gente cuando la retratabas les dabas un boletito y con ese iban al negocio donde ya tenían la prueba de la foto que te habían tomado, si te gustaba ordenabas su impresión e incluso varias copias y en el tamaño que quisieras”. Los costos por aquellas fotos podían ir desde los 2 pesos con 50 centavos, 3 pesos o hasta 10, según el tamaño y el número de copias.
Gaspar Mercado recuerda que los fotógrafos que tomaban las Instantáneas de Mexicali se ubicaban tradicionalmente en un pasaje frente a la Casa de la Cultura, muy cerca de donde funcionaba la farmacia Cruz Roja. “Ahí se apostaba el fotógrafo y así distraídamente tomaba fotos sin que se diera cuenta la gente, era un cajón no eran cámaras como las que hoy se conocen”.
En el negocio, recuerda Mercado, había una enorme galería de fotos en miniatura en donde era común que la gente se ubicara al pasar por ahí. Según las referencias históricas, las Instantáneas de Mexicali se extinguieron al inicio de los 70, tras la muerte de su fundador, Jesús Hernández.