Prueba Covid, una odisea en el IMSS
El paciente llegó a la Clínica 40 el lunes, a las 09:13 horas y su atención terminó el martes, a las 09:50
Alejandro Domínguez / La Voz de la Frontera
La gran cantidad de personas con síntomas, colapsó la atención a los derechohabientes, sumadas a las instrucciones erróneas del personal, contribuyó al caos y confusión.
“Le va a hablar el doctor”, pero hay que preguntar dos o más ocasiones, no vaya a ser que el doctor nunca hable.
Quien tenía la posibilidad de llamar a sus parientes para que le enviaran una silla plegable o un bocadillo, lo hacía; los que no, simplemente soportaban o de plano, se sentaban en las banquetas.
LA PRUEBA
La doctora García, con la fama bien ganada de ser muy eficiente en su trabajo, salió a dar las instrucciones para la prueba de Covid-19.
Primero formará a los solicitantes, conforme hayan entregado su registro en la ventanilla de Laboratorio y se dirigirán al área de prueba que es donde dice “Ultrasonido”.
“Si bien, dice ultrasonido, ahí es donde hago la prueba”. Entrarán al lugar con el cubrebocas levemente abajo, solo dejando descubierta la nariz, será muy rápida, menos de 3 minutos, mucho menos.
Cuando salgan de la prueba, le avisarán de inmediato al siguiente; “no se queden comadreando”, para hacer esto más ágil.
La prueba consiste en introducir un cotonete muy largo en una de las cavidades de la nariz, lo que será sumamente molesto, promete hacerlo con mucho amor y cariñosamente y pide que no traten de manotear ni hacer movimientos bruscos, ya que solo provocarán que se lastimen.
Y en efecto, la prueba es sumamente molesta, pero muy rápida.
Cumplidas las 10 horas desde que la persona llegó a formarse, por fin están los resultados.
La misma doctora García sale con los resultados en mano y empieza a gritar sus nombres; “fulanito, negativo, se puede ir a bañar” y le entregaban su hoja; “menganito, positivo, se queda”.
La instrucción era la misma, esperar a que lo llame el doctor, lo que significaba una fría noche en vela, a merced de los elementos y sin la posibilidad de irse; salieron a relucir las cobijas, de todos los colores y diseños imaginables.
MÁS ESPERA
Ya en la mañana, todo fue confusión, los pacientes positivos fueron desalojados de la sala de espera del área de urgencias y esperaron afuera con todos los demás que madrugaron para aplicarse la prueba anti Covid, lo que acrecienta la confusión.
Sin embargo, ante la gran cantidad de pacientes positivos en el lugar, el coordinador de turno opta por una solución, se lleva a un gran número de ellos y los dirige a otro lugar; deja a unos pocos para atenderlos ahí mismo.
Esta odisea ocurrió en la Clínica 40 del IMSS. Empezó el lunes, a las 09:13 horas y terminó el martes, a las 09:50.





























